Cómo NO superar una entrevista de trabajo

He leído tantos y tantos post, artículos, resúmenes y decálogos para superar una entrevista de trabajo, que hoy me gustaría hablar de algunas maneras para NO superar una entrevista de trabajo.

¿Pero, Patricia, te has vuelto loca? Si nosotros lo que queremos es superar la entrevista, realmente, lo que queremos es ese trabajo, para qué vamos a querer leer este post. Mejor me explico, porque de verdad que no me he vuelto loca.

Estoy cansada de leer artículos con recopilaciones de tips y consejos que no hacen más que generar nervios a los candidatos ante una entrevista de trabajo (que conste en acta que me incluyo entre los candidatos). Así que hoy he decidido, desde mi punto de vista, desmontar esos recopilatorios que dan consejos para superar entrevistas de trabajo.

En primer lugar, la obsesión por controlar el lenguaje no verbal.

Tantos consejos sobre “mantén la mirada”, “mantente firme”, “mantén una actitud positiva”, “controla tu lenguaje no verbal”, “no cruces los brazos en señal de rechazo”, “no sudes, no tosas, no pestañees, no te muestres agresivo, ni pasivo, ni blablabla”. Ufff, son tantas las recomendaciones sobre cómo comportarse ante una entrevista de trabajo, que simplemente de leerlo ya siento agobio.

Que si tengo que mantener la mirada, que si la fuerza con la que tengo que estrechar la mano, que si mi posición debe ser recta pero no estirada, hay una infinidad de consejos sobre cómo actuar en las entrevistas de trabajo.

Y digo yo ¿qué tal si somos naturales?

Si tratamos de ser naturales y educados, seguramente nos sentiremos cómodos y fluirán aspectos como la actitud positiva y los modales. Si me paso los minutos intentando controlar si he mirado bien, si estoy bien sentado, si me están mirando más o menos, quizás pareceré tenso y abrumado por la situación.

Si me paso la entrevista pensando en que me van a sudar las manos, probablemente, me sudarán. Sudar, es natural, es humano y como animales que somos en situaciones que nos ponen en alerta, sudaremos. Vamos a quitarlo de nuestra lista de tabús, sudaremos y nos sentiremos nerviosos, como es natural en una entrevista. Y ya está, no pasa nada más. Aceptando que estaremos algo más nerviosos de lo habitual y siendo educados como nos gustaría que fuesen con nosotros, podremos dar lo mejor de nosotros mismos.

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Está claro que deberé tratar a mi entrevistador con respeto, el máximo, tal y como lo haremos en nuestro día a día con todo el que nos rodea.

Otra cosa es el grado de formalidad con el que debemos hablar en la entrevista, pero eso no es algo que se deba estudiar, eso se da con la situación, nuestro interlocutor nos hará entender cómo quiere que le tratemos, para eso hay que estar atento y observar. Pero es igual que lo haríamos en otra situación cuando conocemos a alguien nuevo.

Por eso, esa obsesión por controlar el lenguaje no verbal, más que algo que nos deba preocupar, deberíamos dejarla como algo que sí que hay que prestar un pelín de atención, pero tampoco nos pasemos, seamos naturales y seguro que podremos mostrar mucho mejor todas nuestras cualidades.

En segundo lugar, quiero hablar los listados de preguntas y respuestas.

Ay, qué gran aliado para dormir tranquilo la noche anterior si nos las hemos estudiado todas y qué arma de doble filo.

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Allí estamos nosotros, cara a cara con el entrevistador, contentísimos por haber preparado todas las posibles preguntas que nos pueden hacer. Las hemos repasado todas la noche anterior: “las 100 preguntas que te ayudarán a superar una entrevista de trabajo”, y allí estamos con la seguridad de aprobar con sobresaliente y con el ansia de responder cual niño redicho a cada una de las preguntas aprendidas.

Allí estamos nosotros, un segundo después con la cara a cuadros y si ha habido suerte sin un cortocircuito neuronal, ante la primera pregunta que nos hacen: que no está entre las 100 primeras, que no aparece en ningún blog, ni en ninguna guía, que no nos la hemos estudiado.

No tienes la respuesta, ¿y qué más da? Vamos a una entrevista a hablar de lo que mejor conocemos en este mundo, de nosotros mismos ¿qué más da si la pregunta está en un manual? Seamos sensatos, se trata de una conversación para conocer si podríamos encajar en un puesto, no de un interrogatorio policial para detectar nuestra participación en un crimen.

Hay determinadas preguntas tipo que sabemos que nos harán, preparárselas nos dará un margen de maniobra y una tranquilidad para los que no está de más haber entrenado un poco. Ser sincero, hablar de lo que conocemos, de nuevo nos lleva a lo mismo del consejo para no superar una entrevista nº 1: la naturalidad.

Uno de mis preferidos, “deja los nervios fuera”.

Cuando estamos buscando trabajo y vamos a una entrevista en una nueva empresa, podemos tener diferentes motivaciones, no es únicamente el desempleo, puede ocurrir que por determinadas circunstancias personales necesites cambiar de empleo, o también profesionales.

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El caso es que estás tratando de conseguir tu objetivo, has puesto en ello esfuerzo y no quieres fallar. Hay quienes gracias a su filosofía de vida, son capaces de llegar a estas entrevistas con la tranquilidad de un monje tibetano. Si eres de ese grupo, quizás ya hayas dejado los nervios fuera, pero si no, haber leído consejos y enfrentarte a una entrevista aún te puede generar algo de nerviosismo.

Aceptar que vamos a estar nerviosos en ese momento puede ser una gran liberación, ello no quita a que todo lo que hagamos para mejorar nuestro estado de ánimo vaya a ayudar. [Aprovecho para dejaros dos artículos sobre la Atención Plena, una práctica que puede ayudar a reducir el estrés y favorece la concentración: ¿Estás aquí y ahora? La Atención Plena y La Atención Plena, recursos.]

Y resume este “no consejo” lo ya mencionado en el “no consejo nº 1” y el “no consejo nº2”. La naturalidad es un gran aliado en las entrevistas de trabajo, si somos capaces de aceptar con naturalidad que estaremos nerviosos, seguramente reduzcamos ese nerviosismo y si no, pues ya lo hemos asumido de antemano.

Para mí estos son los mejores consejos para NO superar una entrevista de trabajo, ser natural, mostrarse a sí mismo, aceptar los nervios. Todo ello no quita que preparemos la entrevista, que planchemos la camisa que nos vayamos a poner y nos aseemos; pero eso ya lo sabemos, no tiene que venir nadie a decírnoslo.

Y, de pronto, la nada

¿Qué ocurre cuando no pasa nada? ¿Qué ocurre cuando tras meses buscando empleo tan solo hay silencio?

Pues como decía Freddie Mercury: «SHOW MUST GO ON».

Amigos, no voy a decir nada nuevo si digo que: el desempleo es duro.

Vale, en verdad iba a decir jodido, pero no quiero ofender a mis lectores. Bueno, una vez leí un artículo que decía algo así como que “decir tacos alargaba la vida de aquel que los pronunciaba” y reconozco que, alguna que otra vez, pero solo muy ocasionalmente, diría que muy rara vez, se me escapa alguno y me siento como aliviada. Reconozco que no comprobé el rigor de dicho estudio, pero al decirlos siento algo así como un poco de esa tan deseada paz interior que todos buscamos y me aferro a la credibilidad de la ignorancia. 

¿Por dónde iba? Ah, sí, iba diciendo que el desempleo es duro y cuesta levantarse cada día y seguir la rutina. Pero hoy he leído algo con lo que estoy bastante de acuerdo, podría decir, casi al 100% y que me parece que puede aliviar un poco el estrés de la búsqueda. Se trata de este artículo de sobreviviratrabajarencasa.com sobre “Lo que los emprendedores pueden aprender de los opositores“.

Que en estos momentos, que yo estaba hablando de desempleo, ¿qué tienen que ver los emprendedores y los opositores? Pues el caso es que, aunque no lo parezca, nos enfrentamos a situaciones bastante parecidas en nuestro día a día, y los consejos que se dan en el artículo son completamente extrapolables a una situación de desempleo.

  • Establecer un lugar de “trabajo”: ya sea en casa, en la biblioteca… no importa, un lugar donde chequear el email, hacer los cursos online, donde mantener nuestra agenda actualizada, nuestra oficina de búsqueda donde monitorizar las ofertas.
  • Fortalecer la paciencia que es nuestro gran aliado.
  • Tener rutinas, arreglarse cada mañana, dejar el pijama solo para dormir.
  • Establecer límites y horarios, vale que somos desempleados a jornada completa, pero ¿es sano pasar H24 buscando empleo?
  • Salir a la calle, aprender, seguir viviendo mientras tanto.

Esto es un breve resumen, recomiendo encarecidamente leer el artículo porque encontraréis tips y “normas” que tanto seguiría un opositor, como un emprendedor pero también ¡un desempleado!

Porque ya he manifestado con anterioridad que, bajo ningún concepto considero el término de “parado” para referirse a una persona que está en búsqueda activa de empleo. El desempleo tiene muchos más matices y como prueba de ello os remito al artículo publicado hace unos meses: Es desempleo, no es paro, porque también el desempleado es un emprendedor y un opositor. También un desempleado necesita normas, rutinas, tiempos.

Porque la motivación a veces se esconde, pasa desapercibida por la habitación, se hace de rogar y hemos de pedirle que venga a visitarnos más a menudo. Porque a veces el silencio es más grande que nosotros.

Porque ser emprendedor, opositor y desempleado es duro, y para las tres ocupaciones se requiere tanto esfuerzo, como paciencia y perseverancia.

Así que, como decía Freddie, SHOW MUST GO ON.

Es desempleo, no es paro

Hablemos claro y llamemos a las cosas por su nombre: se llama desempleo y no, no es lo mismo que paro.

Hoy quiero romper una lanza a favor de todos aquellos que vivimos una situación de desempleo, independientemente de la razón que sea, porque estar en desempleo no significa estar parado ni mucho menos desocupado.

«Estar en el paro» y «oficina del paro» son expresiones muy utilizadas diariamente. Como siempre, me gusta aportar la definición que la RAE recoge sobre el término del que estamos hablando, en esta ocasión «parado»:

parado, da

Del part. de parar1.

  1. adj. Remiso, tímido o flojo en palabras, acciones o movimientos.
  2. adj. Desocupado, o sin ejercicio o empleo.

En este caso, de lo que hablamos es del segundo punto. Siendo rigurosos, llamar parado a una persona sin empleo es un término correcto dado que se refiere a una persona sin ejercicio, pero ¿es realmente una persona sin empleo una persona desocupada? 

Estar desempleado significa no tener un empleo por cuenta ajena (ni propia) al que acudir cada día, significa no tener que fichar cada mañana, no tener que cuadrar turnos ni planificar vacaciones con tus compañeros… pero, creánme cuando les digo que estar desempleado significa muchas cosas que nada tienen que ver con estar parado.

Porque estar desempleado significa ocupar una jornada completa en muchas otras tareas que son tanto o más importantes que cuando estamos empleados. Quiero puntualizar que voy a pasar por alto la primera fase en la que las principales actividades de un parado se centran en trámites administrativos con diferentes administraciones, véanse el Servicio Público de Empleo Estatal o los diferentes Servicios de Empleo Autonómicos; dado que estos trámites son puntuales y diferentes para la situación de cada uno.

¿Y cómo puede ser eso? – dirán los empleados, a los que no llamaré «ocupados» por eso de que yo también me incluyo en esta categoría. Pues para explicárselo aquí van algunas de las razones por las que estar desempleado no significa lo mismo que estar parado:

#Búsqueda activa

La primera de las razones por las que un desempleado no es un parado es porque dedica gran parte de su tiempo a la búsqueda activa de empleo.

De todos es sabido que es un proceso arduo, lento y que requiere planificación y mucho, pero que mucho, trabajo. Hoy en día, buscar trabajo no significa únicamente darse de alta en el Servicio Público de Empleo de turno o consultar las ofertas del periódico dominical. Con la llegada de los portales de empleo, esto de la búsqueda de trabajo se ha vuelto un trabajo al que hay que dedicar muchas horas. Hay tantos portales y aplicaciones como gustos y empresas.

Por un lado los portales generalistas que hay que tener actualizados y revisar diariamente, estos solo son algunos de los más conocidos:

No basta con darse de alta en el portal de empleo con más visitas, también hay que tener en cuenta las redes sociales porque en ellas se mueven también ofertas, así que hay que dedicar parte del tiempo a revisarlas y a crear o mantener una buena presencia online:

  • LinkedIn: es la más famosa, una «obligación» para el desempleado (casi también para el empleado) tener una buena presencia, un buen SSI y una buena red de contactos. Y, cómo no, todo ello requiere tiempo y dedicación diaria.
  • Bebee

También están las Empresas de Trabajo Temporal que tienen sus propios portales. Y cientos, por no decir miles, de empresas de reclutamiento y selección que gestionan ofertas de forma independiente.

Sin olvidarnos de visitar los portales propios de las empresas, los blogs de empleo, investigar sobre nuevas formas de empleo, mantener activas nuestras relaciones sociales y, cómo no, realizar una búsqueda activa presencial y directa.

Podemos ver como la búsqueda activa, online y presencial, se lleva gran parte del tiempo de una jornada no laboral de un desempleado. Requiere puesta al día, seguimiento y constancia. Requiere tiempo y trabajo sin descanso.

#Formación y reciclaje

Otra de las razones por las que un desempleado no es un parado es porque dedica gran parte de su tiempo a la formación y el reciclaje. Ya hemos hablado de lo importante que es la formación en todos los aspectos de nuestra vida, y algunas razones de los beneficios de hacer cursos gratuitos online.

Cuando no tenemos tiempo o recursos, o  simplemente no podemos comprometernos a realizar una formación presencial, los cursos online son una muy buena razón. Sin embargo, cuando llega el desempleo llega una oportunidad inigualable para reciclarse y formarse como profesional. Disponer del tiempo- aunque no siempre de los recursos – permite acceder a formaciones presenciales, que en otras circunstancias sería más complicado acceder.

Por ejemplo, los servicios públicos de empleo a través de las autonomías ofertan cursos presenciales diversos y de calidad, de entre 100 y 600 horas de media: certificados de profesionalidad, de idiomas, que requieren presencia e inscripción como demandante de empleo (o de mejora de empleo). Son materias que requieren una inversión de tiempo elevado, en muchos casos incompatibles con un puesto de trabajo (en el caso de la oferta únicamente para desempleados, evidentemente; en el caso de la oferta para empleados existe un cupo para trabajadores desempleados). Estas formaciones son una oportunidad de reciclaje única.

Esto es otro de los puntos en los que no tener un trabajo deja de ser paro para convertirse en desempleo.

#Aprendizaje

El aprendizaje es otra de las cosas que requiere tiempo, no solamente de formación se aprende, ni de la búsqueda. Se aprende del auto-conocimiento, del auto-análisis, del tiempo con uno mismo.

Cuando uno tiene que hacer un currículum vitae, una carta de presentación, una auto-candidatura tiene también que darse un momento para reflexionar sobre sí mismo. Conocerse a uno mismo, su trayectoria, conocer cuál ha sido su camino y a dónde y cómo quiere ir es un aprendizaje que requiere de maduración, que requiere de reflexión.

No solo se aprende del empleo, no solo se aprende de los compañeros, no solo se aprende de realizar un análisis D.A.F.O. (tan de moda en estos tiempos para los procesos selectivos) Sino que se aprende de los momentos de soledad, de las esperas, de los rechazos, de los descartes, de los esfuerzos, del movimiento.

El desempleo también requiere tiempo para el aprendizaje y el análisis, de lectura, de investigación, de esfuerzo por mejorar, por descubrirse a uno mismo, por investigar en qué áreas tiene que invertir más.

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Por lo tanto, somos nosotros los que decidimos si estamos ocupados, desocupados, parados, o activos, no es una palabra la que define nuestro estados. Somos nosotros los que decidimos los que hacemos con nuestro tiempo, con nuestro estado, con nuestras acciones, con nuestros días.

Somos nosotros los que decidimos si somos parados o desempleados.

 

Efectos secundarios y la importancia de planificar el feedback

Hace unas semanas hablábamos de la realimentación, más comunmente conocido como feedback, por su nombre en inglés. Hablábamos de los beneficios y de las barreras que se pueden presentar cuando llega el momento. En el post de esta semana hablaremos de los efectos secundarios que puede tener un “mal” feedback y también de lo importante que es planificar la realimentación.

Antes que nada, vamos a ponernos en situación y recordar cuáles son las barreras que nos podemos encontrar ante alguien a quien vamos a dar feedback, ya lo hemos comentado pero, brevemente, vamos recordarlo:

  • La actitud: podemos encontrarnos con colaboradores con una actitud negativa ante el proceso sin darnos una oportunidad para que hagamos de ello algo productivo.
  • Defensa ante un ataque: muy relacionado con la actitud es el posicionamiento a la defensiva del evaluado, esta situación se produce cuando se delega toda la responsabilidad del feedback en quien nos lo da porque consideramos que es algo impuesto y no tenemos ninguna influencia, no hay opciones para acordar medidas para mejorar, sino que toda la palabra la tiene el interlocutor.
  • La distancia: otra de las barreras con las que nos encontrábamos era suponer, de antemano, que la persona que le da feedback no conoce la situación real de operativa o de nuestro día a día. Es decir, suponer que existe una distancia entre la situación que va a evaluar y la situación real.
  • Cambios: y, también puede ocurrir, que exista una barrera cuando consideramos que la persona que acaba de llegar no nos conoce lo suficiente y no tiene criterio para aportarnos información relevante.

#Efectos negativos de un mal feedback

Además de las barreras al feedback con las que nos podamos encontrar y que ya comentamos en el anterior post, tenemos que tener en cuenta que al dar realimentación o feedback podemos ocasionar algunos efectos secundarios, o negativos. Algunos de ellos son:

  • Sensación de control: sentimiento de que es una medida de presión más que de reconocimiento. El colaborador se siente juzgado y controlado en el proceso de realimentación, no confía en el feedback y no ve la utilidad que tiene. Explicarle bien en qué consiste esta realimentación y hacerle partícipe del proceso va a ser una de nuestras responsabilidades.
  • No asumir responsabilidades: suponer que el proceso de realimentación es algo que me obligan a hacer y yo no tengo responsabilidad, hacerle ver el nuevo punto de vista en el que él pueda participar y aportar medidas, y también soluciones va a ser uno de nuestros objetivos en el feedback.
  • Falta de interés: al no considerar que el feedback tiene efectos positivos, muchos colaboradores pierden el interés.
  • Comunicación: cuando la comunicación no es clara, ni transparente, puede generarse una sensación de desconfianza por parte del colaborador. El feedback no tendrá resultados positivos, sino que se asumirá como un proceso impuesto, un trago por el que hay que pasar. Es nuestra función que el colaborador confíe en que la realimentación es un proceso necesario y constructivo.

#Cómo planificar el feedback

Para evitar estos errores e intentar que el proceso de realimentación sea lo más productivo posible, vamos a ver algunas pautas para planificar un feedback.

  1. Programarlo: es importante fijar una fecha y lugar adecuados para los participantes, incluyéndonos a nosotros mismos. Quizás un lunes a primera hora, tengamos muchos asuntos pendientes por resolver y no sea un buen momento, por lo que podríamos buscar un día y momento en el que no preveamos tener interrupciones, cuando preveamos que tengamos un rato distendido, cuando se prevea menor carga de trabajo para poder centrar toda nuestra atención en el feedback.
  2. Actitud: tener una actitud cercana y que favorezca la comunicación es importante. Tener en cuenta la importancia no sólo de nuestras palabras, sino también de nuestra comunicación no verbal. Respecto a la comunicación verbal, hay técnicas que pueden ayudarte a dar mensajes más positivos, como la técnica del sandwich o, si conoces otra y estás habituado, aquella que te resulte más útil. Un ejemplo de la “técnica del sandwich” podría ser:
    • (+) Mensaje positivo: empezar por un mensaje positivo la conversación para intentar que la predisposición del empleado sea positiva.
    • (-) Mensaje de cosas a mejorar: no es un mensaje negativo, si no algo constructivo que podemos mejorar.
    • (+) Mensaje positivo: reforzar las ideas con un mensaje positivo.
  3. Esquema: para no perdernos en divagaciones y alargar innecesariamente esta reunión, es muy útil llevar un esquema de aquellos puntos que queremos tratar. No es necesario tener un orden del día, pero sí que tengas claro qué temas quieres tratar y qué ideas quieres transmitir.
  4. Preparación: no todos los colaboradores van a reaccionar de la misma manera ante los comentarios que se hagan en una sesión de realimentación, debemos estar preparados para las diferentes respuestas, desde la más positiva y entusiasta, hasta la más reactiva y complicada.
  5. Plan de acción: al igual que planificas, preparas e intentas tener la actitud adecuada; es importante que se genere un plan de acción como resultado del proceso de feedback. Establecer nuevos objetivos, facilitar nuevas acciones formativas tanto de reciclaje, como de habilidades, etc. es ahora el momento de establecer nuestro plan de acción. La realimentación nos va a permitir tomar medidas útiles y positivas.

#La importancia de un buen feedback, cómo conseguir una buena realimentación

Llegado este momento, que conocemos los efectos secundarios que puede tener el feedback, podemos darnos cuenta de la importancia que tiene una buena realimentación.

Aquí van algunas pistas o tips que te ayudarán a que el feedback sea efectivo:

  • Que el feedback sea descriptivo, que no evalúe: basarse en hechos dará credibilidad a nuestro discurso, a la vez que será una base objetiva para defender nuestros argumentos. Generalizar no es lo adecuado en estas situaciones, el feedback tiene que hacerse sobre hechos reales. Además, para la realimentación hay que tener siempre presente que estamos haciendo una evaluación sobre hechos, no sobre las personas.
  • Que la información transmitida sea útil: es decir, centrarse en lo importante, si tenemos un orden de temas que tratar, es importante dedicar el tiempo necesario a cada cuestión y descartar reproches que nos lleven a una conversación indeseada. Es posible que con un colaborador con actitud negativa ante el feedback, la conversación tienda a coger un rumbo no deseado, por eso, es importante tener muy claro nuestros puntos a tratar en este proceso de realimentación y, como acabamos de comentar, tener muy claro que no se trata de un asunto personal, sino de mejoras que afecten a nuestro trabajo. El feedback no es un momento para reproches personales de ninguna de las partes, sino una oportunidad de mejorar.
  • Sin miedo: por ambas partes, por supuesto. Igual que damos feedback, tenemos que estar dispuestos a recibirlo. Si se realiza un buen feedback no todo lo que nos digan nuestros colaboradores va a ser positivo, nosotros también tendremos que afrontar áreas de mejora en las que tengamos que trabajar. Por eso, no debemos temer a la realimentación.
  • Que permita la comunicación bidireccional: recuerda que no eres únicamente el emisor de un mensaje al espacio infinito, sino que en tu conversación habrá un receptor que puede tener una opinión diferente a la tuya, que puede tener dudas e incluso que puede darnos una explicación concisa de aquello que estamos reclamando como mejorable. Incluso, es posible, que no confíe en el feedback. Por eso, la escucha activa es vital para que esa conversación se produzca y se facilite la confianza suficiente para que el proceso de realimentación sea relajado y productivo.

 

Con este post y el post anterior, Realimentación, feedback, hemos tratado los aspectos más relevantes del feedback, las barreras con las que nos encontraremos, la actitud, la importancia de planificar el proceso y algunas ideas para conseguir un buen feedback.

Respecto a la actitud, que es uno de los pilares de una buena realimentación o feedback, os dejo un enlace a un corto animado que resume de una forma graciosa, lo importante que es la actitud para superar obstáculos y conseguir objetivos. El corto se titula “Bridge” de Ting Chiang Tey para Disney.

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Si tomamos desde un principio una actitud de escucha activa ante la realimentación, con crítica constructiva y respetando a nuestro interlocutor, es muy probable que con el feedback lleguemos a soluciones y acuerdos que favorezcan a ambas partes.

Me gustaría conocer tu opinión, ¿cómo afrontas el feedback? ¿lo consideras útil?

Diferencias entre equipo y grupo

Una de las competencias básicas que se requiere hoy en día en muchos de los trabajos, es la capacidad de trabajo en equipo. Dependiendo de cuál sea el diccionario de competencias consultado, encontraremos definiciones diferentes, pero todas ellas tienen una misma esencia: un grupo de personas que trabajan coordinadas por un objetivo común.

Por lo tanto, podemos decir que un equipo es un grupo de personas, pero ¿es un grupo de personas un equipo? ¿Sabemos en qué se diferencian?

Veamos esta infografía que he creado para la ocasión, en las que se pueden ver esas diferencias de forma gráfica:

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Como podemos ver, desde el primer momento, ambas definiciones nos dejan claro que existen algunas diferencias significativas entre un equipo y un grupo.

En la definición de Robbins, se hace alusión a individuos que interactúan y son interdependientes para lograr objetivos particulares; por eso, se habla de grupo.

Katzenbach y Smith hablan de un equipo, de personas con capacidades complementarias, con un objetivo común y una responsabilidad compartida.

Se puede ver, en primer momento como la forma de comunicación, los objetivos y la responsabilidad difieren entre ambas. Para entrar en detalle y definir un poco mejor el esquema de la infografía, iremos una por una.

Diferencias entre equipo y grupo

1. La jerarquía.

En un grupo la jerarquía existe, es clara y respetada. Se trata de estructuras que suelen ser más rígidas en las que existe un superior jerárquico y varios colaboradores. Como los organigramas a los que estamos más acostumbrados.

Sin embargo, en un equipo, todos los miembros están al mismo nivel, se trata de una estructura más plana en la que la responsabilidad es compartida. La ventaja que consigue el equipo en este caso es el dinamismo a la hora de trabajar, pudiendo abarcar diferentes áreas en un mismo conjunto y facilitando que se compartan ideas, aprovechando las sinergias.

2. La formación.

Lo más importante en este punto es saber que en el caso de los equipos, se trata de personas con diferentes especialidades, es decir, multidisciplinares. El proyecto definirá las necesidades que tenemos en cuanto a las características requeridas para los profesionales que formarán parte de él, siendo lo más habitual que los equipos sean multidisciplinares y se complementen.

En el caso de grupos, no existen requisitos fijos, sino que existe una formación variable dependiendo de cada uno. No es requisito indispensable que sea multidisciplinar, puede darse el caso de que todos los componentes tengan la misma formación académica o sean especialistas en el mismo área.

3. Los objetivos.

Un grupo no definirá unos objetivos comunes que necesiten de la implicación de todos para conseguirlo, como sí lo hará un equipo, que trabajará codo a codo para alcanzar los objetivos propuestos.

4. Toma de decisiones.

La diferencia en estos casos, viene dada de la imposición o consenso que existe a la hora de tomar decisiones. Ya hemos visto que en un grupo la jerarquía está bien definida y serán los niveles jerárquicos altos los que se encarguen de esta toma de decisiones.

Si bien, no será así en un equipo en el que se tratarán los temas a un mismo nivel, se requerirá de consenso y acuerdo entre los miembros, esto aporta fluidez a la toma de decisiones pero también se encuentra con la desventaja de se les requiere más tiempo para alcanzar un consenso.

5. La comunicación.

La comunicación puede ser uni-direccional o bi-direccional en el caso de grupos, la estructura jerárquica influirá en el tipo de comunicación utilizado.

Una comunicación multidireccional es utilizada en el caso los equipos que consiguen más fluidez y agilidad para la resolución de problemas, la generación de nuevas ideas, etc. Incluso para la toma de decisiones, aunque les requiera de más tiempo.

6. Éxito y responsabilidad.

Como ya hemos visto, los objetivos en un equipo son comunes, por eso, su consecución será consecuencia de un logro compartido en el que todos los miembros hayan aportado su know-how. Se generan sinergias que son aprovechadas para generar ideas, para conseguir objetivos, para desarrollar proyectos completos.

Sin embargo, en un grupo, se tratarán el éxito y la responsabilidad de manera individual. De tal modo, que cada uno trabajará de manera independiente para conseguir sus metas propias, sus propios objetivos, independientemente del resto de componentes.

 

Pues hasta aquí el segundo post de jueves, el nuevo día de publicación. Aquí están algunas de las diferencias que existen entre un equipo y un grupo. Hay que tener en cuenta que dependerá de las necesidades de la organización, el hecho de elegir formar uno u otro. Las ventajas e inconvenientes de cada uno, también dependerán de las características del trabajo a realizar y de los miembros.

Saber trabajar en equipo y en grupo es un competencia básica para adaptarnos a los nuevos entornos laborales.

Y tú, ¿te reconoces? ¿perteneces a un grupo o a un equipo? Me gustaría conocer tu experiencia.

Lo que encuentras mientras buscas trabajo

En el día de ayer compartía en mi perfil de LinkedIn esta actualización de estado que surgió tras haber visto una oferta de empleo que discriminaba por edad en un portal de empleo. Copio el texto:

Tristemente me sorprendo cuando me topo con ofertas de empleo claramente discriminatorias en las que hay más de 250 candidatos en tan solo 3 horas. Necesidad, precariedad y desesperación unidos en un portal de empleo.
Pero también ignorancia ¿o tal vez picaresca del ofertante?
Si queremos un mercado laboral sano, tenemos que protegerlo y apostar por las personas, por el talento más allá de las etiquetas supérfluas.
#RRHH #Talento

El recurso más importante de una empresa son las personas, considero tal y como compartí en este post de noviembre que las personas no son recursos en sí, sino que las personas son ricas en recursos y por ello las organizaciones crecen y consiguen sus objetivos.

Por ese compromiso con las personas, una de las ideas que he estado fraguando desde que empecé a buscar trabajo y, a su vez, a escribir en este blog; era la de compartir todas las ofertas curiosas con las que me topaba. En este tiempo, he recopilado algunas y hoy las quiero compartir, no a modo de reivindicación ni denuncia (que para eso existen otros medios), sino a modo de reflexión. Como reflexión porque como decía en mi actualización: si queremos un mercado laboral sano, tenemos que protegerlo y apostar por las personas, por el talento más allá de las etiquetas supérfluas.

Las clasificaré según lo que me llamó la atención:

  • Ofertas cuya descripción del puesto de trabajo es confusa.
  • Ofertas que confunden portal de empleo con portal del voluntario.
  • Ofertas que se aprovechan de la necesidad del desempleado.

Vamos a por las primeras:

Ofertas que mezclan funciones de dos descripciones de puestos diferentes. 

La habilidad de saber hacer muchas cosas y de ser polivalente supone aportar un valor añadido a la tu currículum, a tu candidatura y a la empresa que te va a contratar. Si bien, está claro que todos podemos hacer cosas diferentes, qué sentido tendría ser experto en vídeojuegos (como llegué a ver en un currículum cuando realizaba selección) y ponerlo en nuestro currículum para llegar a ser bedel, por ejemplo. De estas ofertas hay muchas, voy a poner dos ejemplos que me han llamado mucho la atención.

En primer lugar, el administrativo-carretillero. Esta oferta la encontré hace unos meses, me sorprendió pensar cuál sería la categorización del puesto porque ¿no es mezclar las funciones de un carretillero y un administrativo como confundir el tocino con la velocidad?

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De la segunda oferta, voy a compartir la descripción de funciones:

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Confundir la polivalencia con el todo vale, es otra de las tendencias que nos encontramos últimamente. Mezclar dos puestos de trabajo, pretender tener un empleado comodín.

Pasamos a la segunda categoría de ofertas:

Ofertas que confunden empleo con voluntariado.

En este caso hablamos de la secretaria voluntaria (en femenino). Que ya no solamente porque la oferta sea sexista y discriminatoria, que lo es, sino que es tan atractiva la oferta que lo mismo tienes que prescindir del salario.

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Si ojeáis mis post en este blog podéis ver como yo soy la primera que promueve y practica el voluntariado, es más, considero que tiene muchos beneficios en el ámbito personal y profesional. Entre otras cosas, participar en un voluntariado te aporta habilidades y contactos para mejorar tu empleabilidad.

El voluntariado sí es una opción, pero ¿es correcto ofertarlo en un portal de empleo?

Y, en tercer lugar, pero no por ello menos importante:

Ofertas que aprovechan los portales de empleo para promocionar sus negocios.

Una de las ventajas de las acciones formativas es que muchas de ellas tienen prácticas profesionales en empresas. Es una muy buena manera de introducirte en el mercado laboral cuando no tienes experiencia.

Lo que me ha sorprendido de esta oferta es que es no te ofrecen una formación privada con opción de prácticas, sino que a la inversa: con el gancho de las prácticas te ofrecen una formación privada con un coste que asumirá el becario.

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Se está utilizando el portal de empleo como gancho para reclutar alumnos a cambio de prácticas.

Esta es una pequeña, minúscula, recopilación de ofertas curiosas que he encontrado mientras navegaba por la red en busca de empleo. Me sorprende encontrarme con ellas y de ahí mi afán por compartirlas. Porque me gustaría reflexionar sobre si estamos buscando candidatos más que perfectos.

La mejor manera para acabar este post es compartiendo un artículo de Isabel Iglesias en el que habla sobre la búsqueda del Candidato Imperfecto, lectura que recomiendo encarecidamente.

 

 

Si quieres colaborar enviando tus ofertas curiosas, aquí eres bienvenido. Puedes contactar conmigo en la sección de contacto de este blog, estaré encantada de compartir las ofertas curiosas que puedan aportarnos un poco de humor y crítica (puedes incluir tus datos de contacto y tu web personal para ser enlazado).

Puede resultar raro que esté publicando un post un jueves, a partir de ahora, las publicaciones en el blog pasarán de los martes a los jueves. Por eso, esta semana, este post de regalo.

Voluntaria en línea | Online volunteer

En uno de los primeros post de este blog hablaba sobre el voluntariado y cómo me había servido para mejorar tanto personal como profesionalmente. Hoy quería hablaros de una nueva versión de voluntariado que estoy practicando y que creo que puede animar a muchos a colaborar.

El voluntariado que yo había practicado hasta ahora había sido siempre el voluntariado presencial, me gustan las personas, las relaciones humanas y todo lo que me aporta conocer gentes nuevas. Por eso, desde que terminé el voluntariado en el extranjero del que hablaba en el post, me surgió la necesidad de seguir colaborando e intenté buscar una asociación con la que compartiera valores para poder emplear algo de mi tiempo con ellos.

No fue difícil, unas cuantas búsquedas y una entrevista, et voilà, encontré un sitio en el que encajaba. Pero lamentablemente duró poco, muy poco, a las pocas semanas de encontrar la ONG con la que quería colaborar, cambié de ciudad.

¿Y ahora qué? pensé, ni siquiera había empezado a colaborar y ya había tenido que dejarlo.

La opción más sencilla habría sido desvincularme de la asociación y comenzar a buscar un nuevo sitio para colaborar. Pero había dos cosas que me ataban al proyecto:

  • El compromiso que había adquirido al ofrecerme como voluntaria.
  • Los valores que compartía con la asociación y que me ataban a ella.

Así que, abandonar no fue una opción. Rápidamente les propuse una nueva vía para continuar con el voluntariado: colaborar, dentro de mis posibilidades, desde la distancia. Para ello, solo necesitaría mi ordenador portátil y una conexión web, nada de lo que no pudiese disponer. Es aquí cuando comencé a colaborar con ellos vía email, yo no podía aportar mi tiempo en persona, pero sí que podía aportar mis conocimientos a distancia.

Un manual de Excel para empezar desde cero, una plantilla de presupuesto para finanzas personales y algún que otro documento útil para las usuarias del servicio de la Asociación; han sido, por ahora, mis primeras colaboraciones. He descubierto que puedo ser igual de útil, con la flexibilidad que me aporta poder colaborar desde el lugar donde esté en ese momento. Así fue como llegué sin saberlo a practicar una nueva modalidad de voluntariado: el digital o virtual volunteer.

Una vez me puse a escribir este blog, encontré alguna información online sobre el tema que, ahora que he comentado mi experiencia, me gustaría compartir. En Cruz Roja he encontrado un documento muy interesante en el que se define el voluntariado virtual o en línea como:

[…] se definen como aquellos voluntarios que colaboran con una organización desde su casa o su trabajo pero no desde la sede de dicha organización. Su principal herramienta de trabajo suele ser cualquier aparato conectado a Internet (ordenador, teléfono móvil, Tablet, etc.) y su principal valor añadido es el conocimiento (sus capacidades, habilidades, sabidurías).

Voluntariado Virtual. Cruz Roja.

En este documento se define el voluntariado y se dan algunas ideas sobre cuáles son las labores en las que se puede colaborar a través de esta modalidad de voluntariado.

Además, si estás barajando colaborar virtualmente aquí tienes algunas opciones:

Para terminar, aquí dejo una frase que me inspira para seguir colaborando como voluntaria:

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¿Y tú, practicas algún tipo de voluntariado? ¿Conocías el voluntariado digital? Me gustaría conocer tu experiencia.