Ética en el “negocio” del desempleo

Consigue una cuenta premium y sé el candidato destacado.

Posiciónate en los primeros lugares del ranking.

Contrátame, puedo ayudarte a conseguir trabajo de tu vida.

Me preocupa, mucho, y lo quiero expresar en este post el que hayamos llegado a la comercialización del desempleo con tanta naturalidad y sin ningún tapujo.

¿En qué momento ocurrió? ¿En qué momento empezó a parecernos normal cobrar a un desempleado por orientarle en el empleo? ¿Desde cuándo hemos mercantilizado el desempleo?

Cada día, mi cuenta de LinkedIn me recuerda que puedo hacerme Premium en el área de Carreras y puedo obtener todas estas ventajas ante la búsqueda de empleo:

  • Ser un candidato destacado: encabezar las listas de candidatos.
  • Ponerme en contacto con los responsables de contratación: según condicicones.
  • Ver una comparativa con el resto de solicitantes (véase únicamente de los procesos selectivos que se gestionan a través de su plataforma, no abundantes en mi área)

Muchas otras ventajas resumidas en este cuadro que facilitan en su página web:

20170727 Etica del desempleo
Fuente: LinkedIn

Cuanto menos, ¡resulta tentador!

Las últimas ofertas de empleo a las que te has inscrito tienen de media 986 inscritos más, con suerte tu estado pasará de “inscrito” a “leído” antes de “descartado”. Sin suerte, directamente serás descartado del proceso de forma casi automática. Eres vulnerable, y lo saben, atacan a tus puntos débiles para hacerte ver una creciente necesidad.

Te planteas que ser premium puede ser una buena alternativa pero, espera, el problema es que la cuota mensual a día de hoy es de 26,61€/mes (recomiendo verificar la cuota para cada país). Es probable que pagues menos de cuota telefónica, pero aún así estás desesperado tras muchos meses buscando empleo y ser premium es algo que crees que te puede ayudar.

Gracias a tu raciocinio, recapacitas ¿qué es más imprescindible: pagar el recibo del teléfono o la cuenta premium? Quizás sin teléfono no habrá reclutador que pueda contactarte, o sin tu conexión a internet no puedas mirar las ofertas de empleo de dicho portal. Afortunadamente, no caes en la tentación, no compras el paquete premium.

Llegada a este punto empiezo a recordar la cantidad de veces que he visto anuncios de Coaching sobre empleo para “conseguir tu trabajo ideal” y rebusco en la red. Como no quiero que este artículo se centre en los casos particulares de lo que ofrece cada uno, no pondré enlaces. Al rebuscar (podéis hacerlo todos) encuentro cientos de ofertas de profesionales que se ofrecen a ayudarte a crear el currículum perfecto. Las tarifas son tan amplias como el mercado, me sorprende que alguien pueda cobrarte entre 90€ y 150€ por ayudarte a revisar tu currículum, con el titular de ayudarte a buscar trabajo.

Simultáneamente, le comento a un amigo que estoy escribiendo este artículo, al argumentárle mis ideas, me dice que acaba de leer este artículo de Isabel Iglesias:  ¿Pagaría por que te buscasen trabajo? (blog que profúndamente recomiendo seguir tanto si estás como si no en búsqueda de empleo; ella descubre talento, nosotros hemos descubierto sensatez). Creo que podemos sacar muchas conclusiones de su artículo, no debemos pagar por nuestra empleabilidad, somos nosotros los reponsables de ella.

Por lo visto, hay sectores que utilizan el desempleo como un negocio del que se pretende sacar lucro, una mercantilización del desempleo lo podríamos llamar. Pero, ¿es ético este negocio? ¿Hasta que punto? Los desempleados queremos trabajar, formar parte de un tejido productivo sano en el que tengamos cabida todos con igualdad de condiciones, con posibilidades de crecer, de desarrollarnos y accediendo de una forma transparente.

Por eso he querido escribir estas líneas, porque no paro de sorprenderme de la cantidad de oferta que hay de personas y porales que, cual salvadores, se ofrecen a ayudarte a buscar empleo previo pago de unas determinadas cantidades monetarias. Aseguran tener la receta para solucionar el problema de tu empleabilidad, sin importar la ética. Sin importar que tras el negocio de esa orientación, hay una persona con ilusiones, con objetivos profesionales y una situación personal delicada.

¿Es que ya nos hemos acostumbrado al “todo vale”? Quizás sí, pero yo sigo teniendo esperanzas de que no sea así…

Me preocupa la comercialización del desempleo, la falta de ética y de cómo enriquecerse de la necesidad sin ningún tapujo.

En un próximo artículo, me gustaría hablar de la orientación profesional que he recibido a través del Servicio Público de Empleo, tanto directa como indirectamente, a través de los cursos o agencias a los que me han derivado. Si bien no resulta un negocio en el que directamente se pida dinero al desempleado, es verdad que es un negocio en el que se derivan muchos recursos públicos y cuyos servicios son cuestionables. Desde mi experiencia, tratan a todos los perfiles de la misma manera y la subjetividad es tan grande como el descontrol.

Pero este tema, lo trataré con calma en un próximo post porque creo que dará para mucho, mucho…

Me gustaría conocer tu opinión, ¿has utilizado alguna vez un servicio premium, VIP o similar de algún portal de empleo? ¿has utilizado los servicios de alguien que prometió buscarte empleo? Sería interesante conocer tu experiencia para ver una visión alternativa.

 

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Cosas que aprendí del campo

Ahora que retomo la rutina de escribir, puedo contar que han sido varios los motivos que me han mantenido alejada del blog. Entre otros una cirugía con su correspondiente recuperación, afortunadamente ya estoy al 100%, también me he tomado un tiempo para pensar y he estado bastante ocupada con algunos proyectos nuevos. De momento, sigo sin un trabajo estable, pero tengo muchos proyectos e ideas en mente.

El caso es que por las circunstancias, me he acercado al mundo del campo mucho y he tenido la posibilidad de sembrar mis propias semillas, de cultivar la tierra, de estar en contacto con la naturaleza mano a mano.

Aquí os dejo la primera foto de un triunfo, los primeros brotes, aunque ahora estén mucho más grandes, simboliza mucho este momento:

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Este momento simboliza el inicio de una etapa de aprendizaje sin fin. El hecho es que el campo enseña muchas cosas y lo tenemos tan olvidado que nos hemos dedicado a aprender esas cosas en libros, cursos, seminarios, webminarios, etc.

¿Por qué no nos acercamos de nuevo a los orígenes y aprendemos todo lo que nos puede ofrecer?

Aquí os dejo el capítulo uno de “Cosas que aprendí en el campo”:

 

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Me acerqué al campo por casualidad, el terreno no es tan siquiera mío y, por el momento, no pretendo sacar rentabilidad a los cultivos.

Me acerqué al campo por curiosidad y encontré muchas dificultades: desconocimiento absoluto, fuerza física, plazos, técnica, tiempo… Pero gracias a la curiosidad encontré la motivación.

Gracias a la curiosidad encontré un mundo de oportunidades inmenso, a la par que un mundo de sabiduría entre aquellos que me rodeaban que alguna vez habían trabajado el campo.

Encontré pasión por la tierra y por el producto, pasión por el trabajo bien hecho. También encontré resistencia ante las adversidades, porque de una semilla que germina hay cientos que no lo hacen, otras que se comen los lagartos (ay, esa relación de amor odio con esas criaturillas), otras que perecen ante el sol. Pero, ante todo, hay que resistir y seguir intentándolo, porque alguna “pega” como dicen por mi tierra, alguna germina, alguna da fruto, alguna da resultado. Sobre todo si la mimas, si la cuidas y pones pasión.

Transformar un campo yermo en algo un poco más verde, aunque sea un poco, es transformar una dificultad en una oportunidad. Y si hay que empezar por plantar judías porque nitrogenan la tierra, pues empecemos por ahí. El aprendizaje no sobra, el tiempo invertido no se pierde.

Transformar algo muy difícil en una oportunidad, es motivación, es aprendizaje y es un gran reto. Es uno de los motores de cualquier proyecto, lo podemos aprender de un entrenador personal, de un libro de motivación, de un amigo, o lo podemos aprender del campo.

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Si habéis leído alguna entrada anterior de este blog, sabréis que el mindfulness es una técnica de meditación que recomiendo bastante. Estar en el momento presente, favorecer la concentración es uno de los objetivos que persigo día a día tanto en mi lado profesional como en el personal.

Las técnicas formales de meditación son geniales para practicar, pero hay otro tipo de técnicas que me gustan aún más, las informales. Suponen aplicar las técnicas de meditación a la vida diaria, a la labor que estés haciendo en un momento determinado. El campo no da tregua a no estar en el momento presente, por eso lo he tomado como un ejercicio de mindfulness informal.

Estar presente a lo que estás haciendo para no pincharte con un cardo, para no quitar la hierba equivocada, para no podar lo que no corresponde, para no abrasarte la piel con el sol. Escuchar lo que te pide el campo, mindfulness informal en toda regla, favorecer la concentración y reducir el estrés.

¿Será por eso que siempre se ha hablado tan bien de la vida en el campo?

*Quiero puntualizar aquí que es admirable la fortaleza de quien cultiva el campo, la dedicación de las horas, la resistencia y el aguante a las condiciones no tiene ni punto de comparación con una oficina con aire acondicionado en agosto. ¿Sufrimos de más estrés? Probablemente, pero también probablemente haya algo mal planteado en el modelo de trabajo que tenemos actualmente.

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Pocas son las veces en nuestra vida en la que nos enfrentamos a una situación con recursos ilimitados, muchas veces en nuestros trabajos vemos como hay que ajustar al máximo los presupuestos, ni que hablar cuando estás desempleado…

Por eso, trabajar en el campo en esta situación me ha hecho ver todos los recursos que tengo a mi alcance y puedo aprovechar: reciclar, reutilizar, darle vida a objetos inútiles, aprovechar mis manos para dar vida a nuevos objetos; lejos de hacer pedidos online, comprar en grandes superficies. Dar valor con nuestras manos convierte las cosas en algo más valioso aún.

Incluso aprovechar para aprender de todos los que tengo a mi alrededor, cómo era el refrán que decía que “sabe más el diablo por viejo que por diablo”, pues a mí aún me queda para llegar a vieja, así que tendré que aprender del diablo.

20170717 Campo paciencia

La frase “era para ayer” no sirve en el campo, estamos mal acostumbrados a exigir tiempos inexistentes, a contar con plazos tan ajustados que no haya espacio en nuestras agendas. Pero al campo no le puedes pedir que te de frutos para ayer, ni el informe del riego para ya, al campo le tienes que dar tiempo.

Además, si quieres que un proyecto salga bien, hay que sembrar para recoger, regar cada día, abonar, tener paciencia, quitar las malas hierbas (que de eso ya hablaremos), hay que prestarle atención, pero hay que tener paciencia y mucha.

Porque no decidimos nosotros los plazos, bueno, en la mayoría de los casos, pero cuando se trata de siembra, poda, recogida, no podemos ser nosotros quien decidamos cuándo, sino hay que dejar los tiempo naturales. Y para que algo salga bien, hay que poner esfuerzo desde el día 0.

Para buscar trabajo tampoco decidimos nosotros los plazos, muchas veces, los procesos de selección son largos, más de lo deseado tanto para candidatos como para las empresas, pero hay que ser paciente y cultivar el campo desde el momento inicial, para poder recoger un buen fruto.

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Por más que quites la mala hierba, no te enfades con ella, forma parte del ciclo. La hay, siempre habrá más y cuando pienses que has terminado con ella, volverá a salir.

Como todo, como en las relaciones que hay que cuidarlas, hay que asumir que no todo va a ser perfecto y malos momentos vamos a tener. Mala hierba crecerá a nuestro alrededor, incluso, sin saberlo, a lo mejor somos la mala hierba de alguien. Pero es el ciclo de la vida: no hay mala hierba sin campo, ni campo sin mala hierba.

Asumir que forma parte del campo, nos hará tomarnos las cosas con más filosofía y relajación. Asumir, de antemano, que habrá obstáculos en el camino que tendremos que superar nos hará tener una posición ventajosa ante la situación.

 

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Y hasta aquí, algunas de las cosas que aprendí del campo, seguro que aprenderé muchas más, quizás, en un futuro, tengamos una segunda entrega.

Me gustaría conocer vuestra opinión, si habéis aprendido algo de algún sector que no sea el vuestro, de alguna actividad completamente opuesta a la que os dediquéis habitualmente y creéis que podéis sacar provecho de esos aprendizajes para vuestra vida personal y profesional.

Yo en mi caso, totalmente, creo que puedo aplicar tanto a mi vida personal como profesional muchos de los aprendizajes. Seguiré aprendiendo del campo, de las gentes y de todos los retos nuevos.

Voluntaria en línea | Online volunteer

En uno de los primeros post de este blog hablaba sobre el voluntariado y cómo me había servido para mejorar tanto personal como profesionalmente. Hoy quería hablaros de una nueva versión de voluntariado que estoy practicando y que creo que puede animar a muchos a colaborar.

El voluntariado que yo había practicado hasta ahora había sido siempre el voluntariado presencial, me gustan las personas, las relaciones humanas y todo lo que me aporta conocer gentes nuevas. Por eso, desde que terminé el voluntariado en el extranjero del que hablaba en el post, me surgió la necesidad de seguir colaborando e intenté buscar una asociación con la que compartiera valores para poder emplear algo de mi tiempo con ellos.

No fue difícil, unas cuantas búsquedas y una entrevista, et voilà, encontré un sitio en el que encajaba. Pero lamentablemente duró poco, muy poco, a las pocas semanas de encontrar la ONG con la que quería colaborar, cambié de ciudad.

¿Y ahora qué? pensé, ni siquiera había empezado a colaborar y ya había tenido que dejarlo.

La opción más sencilla habría sido desvincularme de la asociación y comenzar a buscar un nuevo sitio para colaborar. Pero había dos cosas que me ataban al proyecto:

  • El compromiso que había adquirido al ofrecerme como voluntaria.
  • Los valores que compartía con la asociación y que me ataban a ella.

Así que, abandonar no fue una opción. Rápidamente les propuse una nueva vía para continuar con el voluntariado: colaborar, dentro de mis posibilidades, desde la distancia. Para ello, solo necesitaría mi ordenador portátil y una conexión web, nada de lo que no pudiese disponer. Es aquí cuando comencé a colaborar con ellos vía email, yo no podía aportar mi tiempo en persona, pero sí que podía aportar mis conocimientos a distancia.

Un manual de Excel para empezar desde cero, una plantilla de presupuesto para finanzas personales y algún que otro documento útil para las usuarias del servicio de la Asociación; han sido, por ahora, mis primeras colaboraciones. He descubierto que puedo ser igual de útil, con la flexibilidad que me aporta poder colaborar desde el lugar donde esté en ese momento. Así fue como llegué sin saberlo a practicar una nueva modalidad de voluntariado: el digital o virtual volunteer.

Una vez me puse a escribir este blog, encontré alguna información online sobre el tema que, ahora que he comentado mi experiencia, me gustaría compartir. En Cruz Roja he encontrado un documento muy interesante en el que se define el voluntariado virtual o en línea como:

[…] se definen como aquellos voluntarios que colaboran con una organización desde su casa o su trabajo pero no desde la sede de dicha organización. Su principal herramienta de trabajo suele ser cualquier aparato conectado a Internet (ordenador, teléfono móvil, Tablet, etc.) y su principal valor añadido es el conocimiento (sus capacidades, habilidades, sabidurías).

Voluntariado Virtual. Cruz Roja.

En este documento se define el voluntariado y se dan algunas ideas sobre cuáles son las labores en las que se puede colaborar a través de esta modalidad de voluntariado.

Además, si estás barajando colaborar virtualmente aquí tienes algunas opciones:

Para terminar, aquí dejo una frase que me inspira para seguir colaborando como voluntaria:

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¿Y tú, practicas algún tipo de voluntariado? ¿Conocías el voluntariado digital? Me gustaría conocer tu experiencia.

Bienvenido a 2017

Enhorabuena, ¡has sido premiado con un nuevo año! Bienvenido a 2017.

Si estás leyendo este post, es porque ya es 2017. Así que, enhorabuena compañero porque has sido premiado con un año entero de nuevas oportunidades.

Cuando acaba un año, bien sea natural o lectivo… o, mejor dicho, cuando acaba un periodo y comienza algo nuevo, es un buen momento para tomarse un café con uno mismo y recapacitar. Recapacitar sobre a dónde nos estamos dirigiendo, si estamos al mando de la nave y si el viaje nos está aportando cosas positivas.

Cerrar etapas nos aporta la ventaja de poder poner distancia, observarlas desde un nuevo punto de vista; hacer balance es un buen punto de inflexión para ver qué has sacado de bueno y en qué podrías mejorar. Quizás sea también un momento melancólico, es natural, pero no te ancles en esa melancolía y sigue adelante.

Buscar un nuevo camino, nuevos retos, nuevas oportunidades está en tu mano. Así que coge tu regalo y actúa de forma responsable contigo mismo porque tienes:

12 MESES para perseguir tus objetivos. Siguiendo la Regla M.A.R.T.E. podemos definirlos o redefinirlos, según si ya tenemos objetivos anteriores o no.

Si ya los tenemos, podemos revisarlos y volverlos a definir. Revisar o definir nuestros objetivos nos permitirá establecer nuevas metas, quizás dividir las que ya tenemos en otras más pequeñas.

52 SEMANAS para aprender. Formándonos profesionalmente, desarrollando nuestras competencias, profundizando en nuestros hobbies. Ya lo decía Einstein:

“La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original”.

A. Einstein.

No te olvides de que existen muchos beneficios de la formación continua, como te cuento en este post sobre los cursos online.

365 DÍAS para ofrecer tu mejor versión. Con tu familia, en tu trabajo, en un voluntariado, dondequiera que sea, tienes todos esos días dar lo mejor de ti mismo al mundo y crear valor con tus acciones. Ofrece tu mejor versión.

8.750 HORAS para cambiar. ¿Por qué no? Si te apetece, hazlo. Cambia tu vida, tus actos, tu futuro, discrimina entre urgente e importante y decide a dónde quieres ir. Es tu vida, solo tienes una, así que no pierdas el tiempo en cosas que no te gusten y decide aprovecharla.

525.600 MINUTOS para vivirlos a cada segundo. Disfrutando de este viaje maravilloso que es nuestra vida. Que a veces se pone caprichosa y nos da quebraderos de cabeza, innegable, pero que nos ofrece la posibilidad de disfrutar sobre todo si estás aquí y ahora.

Aquí te dejo un resumen gráfico, para que no se te olvide:

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¡Bienvenido al nuevo año!

Honestidad, un valor clave.

Razones por las que considero la honestidad un valor clave.

Hace unos días leía en LinkedIn a una persona que preguntaba algo así como… cómo definirías en una palabra a la persona que más te había hecho crecer y, aunque una palabra me parecía insuficiente, no dudé en un momento en pensar que la honestidad era la clave.

Aproveché la ocasión para leer el resto de comentarios que tenía la publicación en el que pude encontrar palabras como: ejemplo, esfuerzo, confianza y apoyo, entre otros. Y, efectivamente, no dudo del hecho de que son adjetivos sumamente importantes en el desarrollo de una persona. Son cualidades que nos ayudan a conseguir los objetivos, a pelear día a día, a luchar, a integrarnos en un equipo, a evolucionar.

Pero es que, cuando me tocó pensar en las características clave de quienes habían influido tan positivamente en mi carrera como para hacerme crecer, me di cuenta que no todas compartían los mismos adjetivos, aunque sí que tenían uno en común. Y es que, ha habido en mi entorno personas tenaces, analíticas, motivadoras, creativas, decididas y con mil y una características. Personas tan diferentes y, a la vez, tan honestas que me han hecho crecer tanto de manera personal como profesional.

Pero bueno, quizás cada uno tiene un concepto de honestidad diferente, por eso, antes de empezar a escribir este post, quise buscar cómo definía la R.A.E. la honestidad y me sorprendió la cantidad de palabras en las que coincido con la definición que dan. Se habla de personas decentes, se habla de personas razonables y justas; de personas honradas. Por más que lo leo no puedo estar más de acuerdo con la definición.

Por otro lado, investigando sobre este tema, me topé con esta entrevista a Howard Gardner, autor de la Teoría de las Inteligencias Múltiples. Recomiendo encarecidamente la lectura de la entrevista pues entre otras cosas, Gardner habla de personas ECE, refiriéndose a personas Excelentes, Comprometidas y Éticas.

He aquí un extracto de la entrevista con link directo:

¿Por qué hay excelentes profesionales que son malas personas?Descubrimos que no los hay. En realidad, las malas personas no puedan ser profesionales excelentes. No llegan a serlo nunca. Tal vez tengan pericia técnica, pero no son excelentes.

Howard Gardner para La Vanguardia

Leyendo los comentarios de aquellos que definieron a quienes les hicieron crecer, leyendo la definición de la RAE y leyendo a Gadner, no dejo de pensar que la honestidad es un valor clave para ser un profesional excelente. Ser honestos con nuestros clientes, con nuestros colaboradores y, cómo no, con nosotros mismos.

Para finalizar, no quiero dejar pasar la oportunidad de dar las gracias a todas esas personas honestas que se toparon en mi carrera. GRACIAS, en mayúsculas para demostrar lo importante que fuisteis y sois. Gracias por enseñarme, por apoyarme y por creer en mí. Gracias por ser un faro en mi camino, por ser la luz de referencia y ser ejemplo de que la excelencia profesional pasa por ser buena persona.

Y tú, ¿cómo definirías a la persona que te hizo crecer? Me gustaría conocer tu opinión sobre qué valor consideras clave para ser un buen profesional.

Navidad, movilidad y Red EURES

Esta semana es la semana de Navidad y yo, como muchos, he vuelto a casa a pasar las fiestas con mis familiares y amigos. He de decir que soy muy afortunada de poder volver y, aunque nunca son suficientes los días, siempre es un placer volver a ver a los tuyos.

Salir de tu ciudad natal para trabajar, para estudiar o para buscar oportunidades; es una elección para unos y una obligación para otros. Y nos une un mismo propósito: desarrollar nuestra carrera profesional de un modo pleno.

20161220-mapa-2017En los últimos 10 meses, he vivido en lugares tan diferentes como San Antonio de Texas, Bilbao y mi Santa Cruz de Tenerife natal. Poco tienen en común estas tres ciudades, y algo he tenido que adaptarme a cada cambio.

Pero como dice ese sabio refranero español que nos vale para casi todo, “sarna con gusto no pica”, porque es una de las mejores experiencias que he vivido y que, tengo claro, que quiero repetir.

Salir de tu zona habitual para trabajar aporta algunos beneficios a largo plazo, si bien es cierto que a corto plazo tengamos que sacrificar algunas cosas. Cuando digo “zona habitual” no hablo solamente de salir al extranjero, hablo de cambiar de ciudad, de salir de tu isla (como es mi caso) y con ello, simplemente, ampliar tu movilidad.

¿Qué beneficios he encontrado yo en esta movilidad?

  1. Desarrollar habilidades: adaptabilidad y creatividad, entre otras. Al tener recursos diferentes, tienes que adaptarte a todo lo nuevo a lo que te enfrentas.
  2. Mayor flexibilidad: encontrarte en un nuevo entorno, calles, personas y situaciones, son experiencias que te ayudan a ser más flexible.
  3. Ampliar red de contactos: está claro que moverte en nuevos entornos te hará crear una red de contactos más extensa.
  4. Mejor en idiomas: en el caso de que decidas irte a un país extranjero, por ejemplo.
  5. Incrementar la experiencia: simplemente por el hecho de tener que desarrollar tu trabajo en un entorno desconocido incrementarás la experiencia que ello supone, porque tienes que usar tus recursos nuevos, buscar recursos que no tenías y poner un nuevo engranaje en marcha para que todo funcione.

Y bueno, a nivel personal: maduras, abres miras, conoces nuevas culturas, formas de hacer las cosas, lugares… a nivel personal la experiencia es, si cabe, aún mayor.

Aunque, está claro que no todo es un campo sembrado de rosas, porque hay que llegar allí, reconocer el terreno, perderse (tanto en el sentido literal como en el figurado), sentirse solo que, a veces, es algo inevitable. Como en toda aventura, hay algunas barreras que superar y que en cada experiencia serán diferentes. Estos beneficios e inconvenientes son base de mi experiencia personal, puede que para ti hayan sido, o serán en el futuro, algo diferentes.

En el fondo, han sido mayores las ventajas que las desventajas, por eso, a mí esas barreras no me han desanimado para seguir buscando en una nueva ciudad. Y como he recolectado algunos enlaces de interés que me están siendo muy útiles en la búsqueda a nivel europeo, los comparto, por si le pudieran ser útiles a alguien:

  • RED EURES: El Portal Europeo De La Movilidad Profesional.
  • EUROPASS: Un portal donde puedes crear un Currículum Vitae con formato universal para presentar tus capacidades y cualificaciones en toda Europa.
  • SEPE: Es la web del Servicio Público de Empleo Estatal (España) y, aunque ofrece la información de la web de Red Eures, tiene una presentación muy accesible para filtrar por países.

Si te gusta usar las Redes Sociales, aquí tienes varios enlaces con el que estar informado:

No me enrollo más, porque a ver quién llega hasta aquí para leer mi felicitación navideña…

Lo dicho, Feliz Navidad para todos y una mención especial para todos aquellos que pasan gran parte del año fuera de su hogar, porque nadie como aquellos, que tienen que aprender a vivir en una ciudad nueva, sabe lo que supone ese esfuerzo y tiene la gran suerte de vivir esa experiencia.

¿Y tú? Me gustaría conocer tu experiencia sobre si has cambiado de residencia para trabajar o estudiar, o si lo estás pensando. Si tienes alguna recomendación, no dudes de dejármelo en los comentarios.

Preparada, lista… ¡Salta!

Un salto no es solamente físico, no es solamente una foto, es un cambio de actitud, el deseo de mejorar siempre.

Hoy he estado recordando esta foto de 2015. Fue tras un viaje de más de 6000 kilómetros, esperando para otros dos vuelos que me traían de regreso a casa después una aventura extraordinaria. Con el cansancio de tres semanas en ruta, tras haber caminado kilómetros, alcanzado altas cotas y tras despojarme del peso de mis botas: salté, salté lo más alto que pude en aquel precioso amanecer en Miami Beach.

Durante nuestra vida, tanto personal como laboral, hay ocasiones en las que consideramos que hemos conseguido nuestros objetivos y entramos en un estado de comodidad en la que la rutina se apodera de nosotros sin darnos cuenta. Nos dejamos llevar por la corriente y la rapidez de nuestras vidas, sin escuchar el minutero del reloj. Ese tic tac que avanza, la banda sonora que nos recuerda lo rápido que pasa la vida por nosotros, muchas veces sin que nosotros pasemos por ella.

Por eso, cuando veo esta foto me doy cuenta de que salté físicamente, sí, lo hice. Pero también salté hacia mi futuro, que estaba y está lleno de oportunidades.

Porque al saltar dejé mis miedos en el suelo y me di cuenta de que la actitud hacia el salto es lo que me permitiría cambiar mi presente y mi futuro; ni el cansancio, ni lo largo del camino me impidieron saltar, la actitud los venció.

Así que, cuando creas que hayas alcanzado tu objetivo: no te pares, nunca has llegado a lo más alto ni has dado el último salto.

Recíclate, conoce gente, lee todo lo que puedas, escucha música, cuídate y cuida tu entorno. Y continúa, continúa evolucionando. Continúa tu camino contigo mismo, porque nunca sabes cuándo vas a tener que dar un nuevo salto, ni lo alto que será.

Siempre preparada para saltar.

 

Sobre la fotografía:
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