Cómo NO superar una entrevista de trabajo

He leído tantos y tantos post, artículos, resúmenes y decálogos para superar una entrevista de trabajo, que hoy me gustaría hablar de algunas maneras para NO superar una entrevista de trabajo.

¿Pero, Patricia, te has vuelto loca? Si nosotros lo que queremos es superar la entrevista, realmente, lo que queremos es ese trabajo, para qué vamos a querer leer este post. Mejor me explico, porque de verdad que no me he vuelto loca.

Estoy cansada de leer artículos con recopilaciones de tips y consejos que no hacen más que generar nervios a los candidatos ante una entrevista de trabajo (que conste en acta que me incluyo entre los candidatos). Así que hoy he decidido, desde mi punto de vista, desmontar esos recopilatorios que dan consejos para superar entrevistas de trabajo.

En primer lugar, la obsesión por controlar el lenguaje no verbal.

Tantos consejos sobre “mantén la mirada”, “mantente firme”, “mantén una actitud positiva”, “controla tu lenguaje no verbal”, “no cruces los brazos en señal de rechazo”, “no sudes, no tosas, no pestañees, no te muestres agresivo, ni pasivo, ni blablabla”. Ufff, son tantas las recomendaciones sobre cómo comportarse ante una entrevista de trabajo, que simplemente de leerlo ya siento agobio.

Que si tengo que mantener la mirada, que si la fuerza con la que tengo que estrechar la mano, que si mi posición debe ser recta pero no estirada, hay una infinidad de consejos sobre cómo actuar en las entrevistas de trabajo.

Y digo yo ¿qué tal si somos naturales?

Si tratamos de ser naturales y educados, seguramente nos sentiremos cómodos y fluirán aspectos como la actitud positiva y los modales. Si me paso los minutos intentando controlar si he mirado bien, si estoy bien sentado, si me están mirando más o menos, quizás pareceré tenso y abrumado por la situación.

Si me paso la entrevista pensando en que me van a sudar las manos, probablemente, me sudarán. Sudar, es natural, es humano y como animales que somos en situaciones que nos ponen en alerta, sudaremos. Vamos a quitarlo de nuestra lista de tabús, sudaremos y nos sentiremos nerviosos, como es natural en una entrevista. Y ya está, no pasa nada más. Aceptando que estaremos algo más nerviosos de lo habitual y siendo educados como nos gustaría que fuesen con nosotros, podremos dar lo mejor de nosotros mismos.

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Está claro que deberé tratar a mi entrevistador con respeto, el máximo, tal y como lo haremos en nuestro día a día con todo el que nos rodea.

Otra cosa es el grado de formalidad con el que debemos hablar en la entrevista, pero eso no es algo que se deba estudiar, eso se da con la situación, nuestro interlocutor nos hará entender cómo quiere que le tratemos, para eso hay que estar atento y observar. Pero es igual que lo haríamos en otra situación cuando conocemos a alguien nuevo.

Por eso, esa obsesión por controlar el lenguaje no verbal, más que algo que nos deba preocupar, deberíamos dejarla como algo que sí que hay que prestar un pelín de atención, pero tampoco nos pasemos, seamos naturales y seguro que podremos mostrar mucho mejor todas nuestras cualidades.

En segundo lugar, quiero hablar los listados de preguntas y respuestas.

Ay, qué gran aliado para dormir tranquilo la noche anterior si nos las hemos estudiado todas y qué arma de doble filo.

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Allí estamos nosotros, cara a cara con el entrevistador, contentísimos por haber preparado todas las posibles preguntas que nos pueden hacer. Las hemos repasado todas la noche anterior: “las 100 preguntas que te ayudarán a superar una entrevista de trabajo”, y allí estamos con la seguridad de aprobar con sobresaliente y con el ansia de responder cual niño redicho a cada una de las preguntas aprendidas.

Allí estamos nosotros, un segundo después con la cara a cuadros y si ha habido suerte sin un cortocircuito neuronal, ante la primera pregunta que nos hacen: que no está entre las 100 primeras, que no aparece en ningún blog, ni en ninguna guía, que no nos la hemos estudiado.

No tienes la respuesta, ¿y qué más da? Vamos a una entrevista a hablar de lo que mejor conocemos en este mundo, de nosotros mismos ¿qué más da si la pregunta está en un manual? Seamos sensatos, se trata de una conversación para conocer si podríamos encajar en un puesto, no de un interrogatorio policial para detectar nuestra participación en un crimen.

Hay determinadas preguntas tipo que sabemos que nos harán, preparárselas nos dará un margen de maniobra y una tranquilidad para los que no está de más haber entrenado un poco. Ser sincero, hablar de lo que conocemos, de nuevo nos lleva a lo mismo del consejo para no superar una entrevista nº 1: la naturalidad.

Uno de mis preferidos, “deja los nervios fuera”.

Cuando estamos buscando trabajo y vamos a una entrevista en una nueva empresa, podemos tener diferentes motivaciones, no es únicamente el desempleo, puede ocurrir que por determinadas circunstancias personales necesites cambiar de empleo, o también profesionales.

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El caso es que estás tratando de conseguir tu objetivo, has puesto en ello esfuerzo y no quieres fallar. Hay quienes gracias a su filosofía de vida, son capaces de llegar a estas entrevistas con la tranquilidad de un monje tibetano. Si eres de ese grupo, quizás ya hayas dejado los nervios fuera, pero si no, haber leído consejos y enfrentarte a una entrevista aún te puede generar algo de nerviosismo.

Aceptar que vamos a estar nerviosos en ese momento puede ser una gran liberación, ello no quita a que todo lo que hagamos para mejorar nuestro estado de ánimo vaya a ayudar. [Aprovecho para dejaros dos artículos sobre la Atención Plena, una práctica que puede ayudar a reducir el estrés y favorece la concentración: ¿Estás aquí y ahora? La Atención Plena y La Atención Plena, recursos.]

Y resume este “no consejo” lo ya mencionado en el “no consejo nº 1” y el “no consejo nº2”. La naturalidad es un gran aliado en las entrevistas de trabajo, si somos capaces de aceptar con naturalidad que estaremos nerviosos, seguramente reduzcamos ese nerviosismo y si no, pues ya lo hemos asumido de antemano.

Para mí estos son los mejores consejos para NO superar una entrevista de trabajo, ser natural, mostrarse a sí mismo, aceptar los nervios. Todo ello no quita que preparemos la entrevista, que planchemos la camisa que nos vayamos a poner y nos aseemos; pero eso ya lo sabemos, no tiene que venir nadie a decírnoslo.

Y, de pronto, la nada

¿Qué ocurre cuando no pasa nada? ¿Qué ocurre cuando tras meses buscando empleo tan solo hay silencio?

Pues como decía Freddie Mercury: «SHOW MUST GO ON».

Amigos, no voy a decir nada nuevo si digo que: el desempleo es duro.

Vale, en verdad iba a decir jodido, pero no quiero ofender a mis lectores. Bueno, una vez leí un artículo que decía algo así como que “decir tacos alargaba la vida de aquel que los pronunciaba” y reconozco que, alguna que otra vez, pero solo muy ocasionalmente, diría que muy rara vez, se me escapa alguno y me siento como aliviada. Reconozco que no comprobé el rigor de dicho estudio, pero al decirlos siento algo así como un poco de esa tan deseada paz interior que todos buscamos y me aferro a la credibilidad de la ignorancia. 

¿Por dónde iba? Ah, sí, iba diciendo que el desempleo es duro y cuesta levantarse cada día y seguir la rutina. Pero hoy he leído algo con lo que estoy bastante de acuerdo, podría decir, casi al 100% y que me parece que puede aliviar un poco el estrés de la búsqueda. Se trata de este artículo de sobreviviratrabajarencasa.com sobre “Lo que los emprendedores pueden aprender de los opositores“.

Que en estos momentos, que yo estaba hablando de desempleo, ¿qué tienen que ver los emprendedores y los opositores? Pues el caso es que, aunque no lo parezca, nos enfrentamos a situaciones bastante parecidas en nuestro día a día, y los consejos que se dan en el artículo son completamente extrapolables a una situación de desempleo.

  • Establecer un lugar de “trabajo”: ya sea en casa, en la biblioteca… no importa, un lugar donde chequear el email, hacer los cursos online, donde mantener nuestra agenda actualizada, nuestra oficina de búsqueda donde monitorizar las ofertas.
  • Fortalecer la paciencia que es nuestro gran aliado.
  • Tener rutinas, arreglarse cada mañana, dejar el pijama solo para dormir.
  • Establecer límites y horarios, vale que somos desempleados a jornada completa, pero ¿es sano pasar H24 buscando empleo?
  • Salir a la calle, aprender, seguir viviendo mientras tanto.

Esto es un breve resumen, recomiendo encarecidamente leer el artículo porque encontraréis tips y “normas” que tanto seguiría un opositor, como un emprendedor pero también ¡un desempleado!

Porque ya he manifestado con anterioridad que, bajo ningún concepto considero el término de “parado” para referirse a una persona que está en búsqueda activa de empleo. El desempleo tiene muchos más matices y como prueba de ello os remito al artículo publicado hace unos meses: Es desempleo, no es paro, porque también el desempleado es un emprendedor y un opositor. También un desempleado necesita normas, rutinas, tiempos.

Porque la motivación a veces se esconde, pasa desapercibida por la habitación, se hace de rogar y hemos de pedirle que venga a visitarnos más a menudo. Porque a veces el silencio es más grande que nosotros.

Porque ser emprendedor, opositor y desempleado es duro, y para las tres ocupaciones se requiere tanto esfuerzo, como paciencia y perseverancia.

Así que, como decía Freddie, SHOW MUST GO ON.

Es desempleo, no es paro

Hablemos claro y llamemos a las cosas por su nombre: se llama desempleo y no, no es lo mismo que paro.

Hoy quiero romper una lanza a favor de todos aquellos que vivimos una situación de desempleo, independientemente de la razón que sea, porque estar en desempleo no significa estar parado ni mucho menos desocupado.

«Estar en el paro» y «oficina del paro» son expresiones muy utilizadas diariamente. Como siempre, me gusta aportar la definición que la RAE recoge sobre el término del que estamos hablando, en esta ocasión «parado»:

parado, da

Del part. de parar1.

  1. adj. Remiso, tímido o flojo en palabras, acciones o movimientos.
  2. adj. Desocupado, o sin ejercicio o empleo.

En este caso, de lo que hablamos es del segundo punto. Siendo rigurosos, llamar parado a una persona sin empleo es un término correcto dado que se refiere a una persona sin ejercicio, pero ¿es realmente una persona sin empleo una persona desocupada? 

Estar desempleado significa no tener un empleo por cuenta ajena (ni propia) al que acudir cada día, significa no tener que fichar cada mañana, no tener que cuadrar turnos ni planificar vacaciones con tus compañeros… pero, creánme cuando les digo que estar desempleado significa muchas cosas que nada tienen que ver con estar parado.

Porque estar desempleado significa ocupar una jornada completa en muchas otras tareas que son tanto o más importantes que cuando estamos empleados. Quiero puntualizar que voy a pasar por alto la primera fase en la que las principales actividades de un parado se centran en trámites administrativos con diferentes administraciones, véanse el Servicio Público de Empleo Estatal o los diferentes Servicios de Empleo Autonómicos; dado que estos trámites son puntuales y diferentes para la situación de cada uno.

¿Y cómo puede ser eso? – dirán los empleados, a los que no llamaré «ocupados» por eso de que yo también me incluyo en esta categoría. Pues para explicárselo aquí van algunas de las razones por las que estar desempleado no significa lo mismo que estar parado:

#Búsqueda activa

La primera de las razones por las que un desempleado no es un parado es porque dedica gran parte de su tiempo a la búsqueda activa de empleo.

De todos es sabido que es un proceso arduo, lento y que requiere planificación y mucho, pero que mucho, trabajo. Hoy en día, buscar trabajo no significa únicamente darse de alta en el Servicio Público de Empleo de turno o consultar las ofertas del periódico dominical. Con la llegada de los portales de empleo, esto de la búsqueda de trabajo se ha vuelto un trabajo al que hay que dedicar muchas horas. Hay tantos portales y aplicaciones como gustos y empresas.

Por un lado los portales generalistas que hay que tener actualizados y revisar diariamente, estos solo son algunos de los más conocidos:

No basta con darse de alta en el portal de empleo con más visitas, también hay que tener en cuenta las redes sociales porque en ellas se mueven también ofertas, así que hay que dedicar parte del tiempo a revisarlas y a crear o mantener una buena presencia online:

  • LinkedIn: es la más famosa, una «obligación» para el desempleado (casi también para el empleado) tener una buena presencia, un buen SSI y una buena red de contactos. Y, cómo no, todo ello requiere tiempo y dedicación diaria.
  • Bebee

También están las Empresas de Trabajo Temporal que tienen sus propios portales. Y cientos, por no decir miles, de empresas de reclutamiento y selección que gestionan ofertas de forma independiente.

Sin olvidarnos de visitar los portales propios de las empresas, los blogs de empleo, investigar sobre nuevas formas de empleo, mantener activas nuestras relaciones sociales y, cómo no, realizar una búsqueda activa presencial y directa.

Podemos ver como la búsqueda activa, online y presencial, se lleva gran parte del tiempo de una jornada no laboral de un desempleado. Requiere puesta al día, seguimiento y constancia. Requiere tiempo y trabajo sin descanso.

#Formación y reciclaje

Otra de las razones por las que un desempleado no es un parado es porque dedica gran parte de su tiempo a la formación y el reciclaje. Ya hemos hablado de lo importante que es la formación en todos los aspectos de nuestra vida, y algunas razones de los beneficios de hacer cursos gratuitos online.

Cuando no tenemos tiempo o recursos, o  simplemente no podemos comprometernos a realizar una formación presencial, los cursos online son una muy buena razón. Sin embargo, cuando llega el desempleo llega una oportunidad inigualable para reciclarse y formarse como profesional. Disponer del tiempo- aunque no siempre de los recursos – permite acceder a formaciones presenciales, que en otras circunstancias sería más complicado acceder.

Por ejemplo, los servicios públicos de empleo a través de las autonomías ofertan cursos presenciales diversos y de calidad, de entre 100 y 600 horas de media: certificados de profesionalidad, de idiomas, que requieren presencia e inscripción como demandante de empleo (o de mejora de empleo). Son materias que requieren una inversión de tiempo elevado, en muchos casos incompatibles con un puesto de trabajo (en el caso de la oferta únicamente para desempleados, evidentemente; en el caso de la oferta para empleados existe un cupo para trabajadores desempleados). Estas formaciones son una oportunidad de reciclaje única.

Esto es otro de los puntos en los que no tener un trabajo deja de ser paro para convertirse en desempleo.

#Aprendizaje

El aprendizaje es otra de las cosas que requiere tiempo, no solamente de formación se aprende, ni de la búsqueda. Se aprende del auto-conocimiento, del auto-análisis, del tiempo con uno mismo.

Cuando uno tiene que hacer un currículum vitae, una carta de presentación, una auto-candidatura tiene también que darse un momento para reflexionar sobre sí mismo. Conocerse a uno mismo, su trayectoria, conocer cuál ha sido su camino y a dónde y cómo quiere ir es un aprendizaje que requiere de maduración, que requiere de reflexión.

No solo se aprende del empleo, no solo se aprende de los compañeros, no solo se aprende de realizar un análisis D.A.F.O. (tan de moda en estos tiempos para los procesos selectivos) Sino que se aprende de los momentos de soledad, de las esperas, de los rechazos, de los descartes, de los esfuerzos, del movimiento.

El desempleo también requiere tiempo para el aprendizaje y el análisis, de lectura, de investigación, de esfuerzo por mejorar, por descubrirse a uno mismo, por investigar en qué áreas tiene que invertir más.

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Por lo tanto, somos nosotros los que decidimos si estamos ocupados, desocupados, parados, o activos, no es una palabra la que define nuestro estados. Somos nosotros los que decidimos los que hacemos con nuestro tiempo, con nuestro estado, con nuestras acciones, con nuestros días.

Somos nosotros los que decidimos si somos parados o desempleados.

 

Lo que encuentras mientras buscas trabajo

En el día de ayer compartía en mi perfil de LinkedIn esta actualización de estado que surgió tras haber visto una oferta de empleo que discriminaba por edad en un portal de empleo. Copio el texto:

Tristemente me sorprendo cuando me topo con ofertas de empleo claramente discriminatorias en las que hay más de 250 candidatos en tan solo 3 horas. Necesidad, precariedad y desesperación unidos en un portal de empleo.
Pero también ignorancia ¿o tal vez picaresca del ofertante?
Si queremos un mercado laboral sano, tenemos que protegerlo y apostar por las personas, por el talento más allá de las etiquetas supérfluas.
#RRHH #Talento

El recurso más importante de una empresa son las personas, considero tal y como compartí en este post de noviembre que las personas no son recursos en sí, sino que las personas son ricas en recursos y por ello las organizaciones crecen y consiguen sus objetivos.

Por ese compromiso con las personas, una de las ideas que he estado fraguando desde que empecé a buscar trabajo y, a su vez, a escribir en este blog; era la de compartir todas las ofertas curiosas con las que me topaba. En este tiempo, he recopilado algunas y hoy las quiero compartir, no a modo de reivindicación ni denuncia (que para eso existen otros medios), sino a modo de reflexión. Como reflexión porque como decía en mi actualización: si queremos un mercado laboral sano, tenemos que protegerlo y apostar por las personas, por el talento más allá de las etiquetas supérfluas.

Las clasificaré según lo que me llamó la atención:

  • Ofertas cuya descripción del puesto de trabajo es confusa.
  • Ofertas que confunden portal de empleo con portal del voluntario.
  • Ofertas que se aprovechan de la necesidad del desempleado.

Vamos a por las primeras:

Ofertas que mezclan funciones de dos descripciones de puestos diferentes. 

La habilidad de saber hacer muchas cosas y de ser polivalente supone aportar un valor añadido a la tu currículum, a tu candidatura y a la empresa que te va a contratar. Si bien, está claro que todos podemos hacer cosas diferentes, qué sentido tendría ser experto en vídeojuegos (como llegué a ver en un currículum cuando realizaba selección) y ponerlo en nuestro currículum para llegar a ser bedel, por ejemplo. De estas ofertas hay muchas, voy a poner dos ejemplos que me han llamado mucho la atención.

En primer lugar, el administrativo-carretillero. Esta oferta la encontré hace unos meses, me sorprendió pensar cuál sería la categorización del puesto porque ¿no es mezclar las funciones de un carretillero y un administrativo como confundir el tocino con la velocidad?

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De la segunda oferta, voy a compartir la descripción de funciones:

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Confundir la polivalencia con el todo vale, es otra de las tendencias que nos encontramos últimamente. Mezclar dos puestos de trabajo, pretender tener un empleado comodín.

Pasamos a la segunda categoría de ofertas:

Ofertas que confunden empleo con voluntariado.

En este caso hablamos de la secretaria voluntaria (en femenino). Que ya no solamente porque la oferta sea sexista y discriminatoria, que lo es, sino que es tan atractiva la oferta que lo mismo tienes que prescindir del salario.

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Si ojeáis mis post en este blog podéis ver como yo soy la primera que promueve y practica el voluntariado, es más, considero que tiene muchos beneficios en el ámbito personal y profesional. Entre otras cosas, participar en un voluntariado te aporta habilidades y contactos para mejorar tu empleabilidad.

El voluntariado sí es una opción, pero ¿es correcto ofertarlo en un portal de empleo?

Y, en tercer lugar, pero no por ello menos importante:

Ofertas que aprovechan los portales de empleo para promocionar sus negocios.

Una de las ventajas de las acciones formativas es que muchas de ellas tienen prácticas profesionales en empresas. Es una muy buena manera de introducirte en el mercado laboral cuando no tienes experiencia.

Lo que me ha sorprendido de esta oferta es que es no te ofrecen una formación privada con opción de prácticas, sino que a la inversa: con el gancho de las prácticas te ofrecen una formación privada con un coste que asumirá el becario.

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Se está utilizando el portal de empleo como gancho para reclutar alumnos a cambio de prácticas.

Esta es una pequeña, minúscula, recopilación de ofertas curiosas que he encontrado mientras navegaba por la red en busca de empleo. Me sorprende encontrarme con ellas y de ahí mi afán por compartirlas. Porque me gustaría reflexionar sobre si estamos buscando candidatos más que perfectos.

La mejor manera para acabar este post es compartiendo un artículo de Isabel Iglesias en el que habla sobre la búsqueda del Candidato Imperfecto, lectura que recomiendo encarecidamente.

 

 

Si quieres colaborar enviando tus ofertas curiosas, aquí eres bienvenido. Puedes contactar conmigo en la sección de contacto de este blog, estaré encantada de compartir las ofertas curiosas que puedan aportarnos un poco de humor y crítica (puedes incluir tus datos de contacto y tu web personal para ser enlazado).

Puede resultar raro que esté publicando un post un jueves, a partir de ahora, las publicaciones en el blog pasarán de los martes a los jueves. Por eso, esta semana, este post de regalo.

Navidad, movilidad y Red EURES

Esta semana es la semana de Navidad y yo, como muchos, he vuelto a casa a pasar las fiestas con mis familiares y amigos. He de decir que soy muy afortunada de poder volver y, aunque nunca son suficientes los días, siempre es un placer volver a ver a los tuyos.

Salir de tu ciudad natal para trabajar, para estudiar o para buscar oportunidades; es una elección para unos y una obligación para otros. Y nos une un mismo propósito: desarrollar nuestra carrera profesional de un modo pleno.

20161220-mapa-2017En los últimos 10 meses, he vivido en lugares tan diferentes como San Antonio de Texas, Bilbao y mi Santa Cruz de Tenerife natal. Poco tienen en común estas tres ciudades, y algo he tenido que adaptarme a cada cambio.

Pero como dice ese sabio refranero español que nos vale para casi todo, “sarna con gusto no pica”, porque es una de las mejores experiencias que he vivido y que, tengo claro, que quiero repetir.

Salir de tu zona habitual para trabajar aporta algunos beneficios a largo plazo, si bien es cierto que a corto plazo tengamos que sacrificar algunas cosas. Cuando digo “zona habitual” no hablo solamente de salir al extranjero, hablo de cambiar de ciudad, de salir de tu isla (como es mi caso) y con ello, simplemente, ampliar tu movilidad.

¿Qué beneficios he encontrado yo en esta movilidad?

  1. Desarrollar habilidades: adaptabilidad y creatividad, entre otras. Al tener recursos diferentes, tienes que adaptarte a todo lo nuevo a lo que te enfrentas.
  2. Mayor flexibilidad: encontrarte en un nuevo entorno, calles, personas y situaciones, son experiencias que te ayudan a ser más flexible.
  3. Ampliar red de contactos: está claro que moverte en nuevos entornos te hará crear una red de contactos más extensa.
  4. Mejor en idiomas: en el caso de que decidas irte a un país extranjero, por ejemplo.
  5. Incrementar la experiencia: simplemente por el hecho de tener que desarrollar tu trabajo en un entorno desconocido incrementarás la experiencia que ello supone, porque tienes que usar tus recursos nuevos, buscar recursos que no tenías y poner un nuevo engranaje en marcha para que todo funcione.

Y bueno, a nivel personal: maduras, abres miras, conoces nuevas culturas, formas de hacer las cosas, lugares… a nivel personal la experiencia es, si cabe, aún mayor.

Aunque, está claro que no todo es un campo sembrado de rosas, porque hay que llegar allí, reconocer el terreno, perderse (tanto en el sentido literal como en el figurado), sentirse solo que, a veces, es algo inevitable. Como en toda aventura, hay algunas barreras que superar y que en cada experiencia serán diferentes. Estos beneficios e inconvenientes son base de mi experiencia personal, puede que para ti hayan sido, o serán en el futuro, algo diferentes.

En el fondo, han sido mayores las ventajas que las desventajas, por eso, a mí esas barreras no me han desanimado para seguir buscando en una nueva ciudad. Y como he recolectado algunos enlaces de interés que me están siendo muy útiles en la búsqueda a nivel europeo, los comparto, por si le pudieran ser útiles a alguien:

  • RED EURES: El Portal Europeo De La Movilidad Profesional.
  • EUROPASS: Un portal donde puedes crear un Currículum Vitae con formato universal para presentar tus capacidades y cualificaciones en toda Europa.
  • SEPE: Es la web del Servicio Público de Empleo Estatal (España) y, aunque ofrece la información de la web de Red Eures, tiene una presentación muy accesible para filtrar por países.

Si te gusta usar las Redes Sociales, aquí tienes varios enlaces con el que estar informado:

No me enrollo más, porque a ver quién llega hasta aquí para leer mi felicitación navideña…

Lo dicho, Feliz Navidad para todos y una mención especial para todos aquellos que pasan gran parte del año fuera de su hogar, porque nadie como aquellos, que tienen que aprender a vivir en una ciudad nueva, sabe lo que supone ese esfuerzo y tiene la gran suerte de vivir esa experiencia.

¿Y tú? Me gustaría conocer tu experiencia sobre si has cambiado de residencia para trabajar o estudiar, o si lo estás pensando. Si tienes alguna recomendación, no dudes de dejármelo en los comentarios.

Mi búsqueda de empleo organizada

Después de unos meses implicada en proyectos complementarios a mi carrera profesional, como realizar un voluntariado o un curso intensivo de inglés para mejorar mis competencias profesionales; me he propuesto realizar una búsqueda de empleo con agenda.

¿De qué se trata?

Se trata de una herramienta para la búsqueda de empleo que incluye todas las actividades a realizar para conseguir el éxito. Es decir, enfocar la búsqueda de empleo como un proyecto con sus tareas y tiempos.

He considerado enfocar activamente la búsqueda como si fuera un empleo en sí. Porque esto no se trata de una cuestión de suerte, sino que hay que afrontarlo con actitud y confianza.

En mi caso, he denominado el proyecto “La Búsqueda” para desgranar aquellas actividades que tengo que tener en cuenta para buscar empleo.

¿Cómo he empezado y cuáles son mis tareas?

Lo principal que he planteado en este caso es pensar en qué quiero y en qué puedo trabajar. Conocerme a mí misma. Muchas veces estamos tan focalizados en el “deber” que nos olvidamos de lo que queremos y, teniendo en cuenta que pasaremos trabajando más de la mitad de nuestra vida, es importante para mí poder acceder a una profesión que me motive y a la que pueda aportar todo lo mejor de mí.

Por eso, he considerado importante centrarme en aquello en lo que puedo trabajar y también en lo que me gustaría. De este modo, he podido averiguar que para acceder a determinados puestos necesito una formación específica y me he puesto a ello buscando cursos y formación que me permita acceder.

Ahora, una vez sabiendo a dónde quiero y puedo llegar, he planteado mis tareas:

Elaborando mi currículum creativo y verdadero: poco queda que añadir. Una cosa sí, si quiero que mi currículum destaque tengo que ser diferente, por eso, me decidí a utilizar un formato atractivo a la vista que pueda diferenciarme del resto de candidatos a una oferta.

Posicionándome en redes sociales: hoy en día es casi más importante que tener un currículum vistoso. La presencia en la red LinkedIn es un imprescindible. En el post de la semana que viene os contaré cómo conocer tu índice de Ventas en Redes sociales de LinkedIn.

Seguimiento de ofertas: en mi caso, he creado un excel con toda la información que necesito para hacer seguimiento de las ofertas. He incluido aspectos relevantes como:

  • Fecha de la candidatura.
  • Datos de la empresa
  • Puesto de trabajo ofertado
  • Ubicación del puesto: para mí es un factor importante, dado que mi disponibilidad geográfica es total y estoy buscando empleo en todo el territorio nacional, incluso en algunos países extranjeros.
  • Portal: a través de qué portal he visto la oferta y me he inscrito.
  • Link de la oferta.
  • Datos adicionales.
  • Estado de la candidatura: uno de los campos más importante, porque puedo filtrar aquellas ofertas en las que sigo activa y saber en qué estado está.

Constancia: levantarme cada día y actualizar mis redes sociales, además de comprobar las nuevas ofertas, es un trabajo que requiere constancia. Estoy aprendiendo que la búsqueda de empleo hoy en día es cada vez más impersonal (pocas empresas recogen el currículum en mano) y es más difícil acceder a ellas, por eso me he decidido a usar este método.

 

¿Y tú cómo afrontas la búsqueda de empleo? ¿Tienes alguna recomendación? Me gustaría conocer tu experiencia.

Espero que este post te haya resultado útil y motivador para la búsqueda de empleo. Yo estoy en ello y espero ver pronto los resultados.