10 Razones para hacer cursos online

 

La formación gratuita online es una oportunidad que tenemos en nuestras manos y si la aprovechamos podremos obtener muchos beneficios. ¿Quieres saber cuáles son?

1. La oferta formativa es muy amplia.

La oferta formativa es extensa y hay decenas de portales que ofrecen cursos gratuitos en una amplia – amplísima – variedad de materias. Seas ingeniero, cocinero o un interesado en el arte, puedes encontrar cursos adaptados a tus necesidades.

Estas plataformas son las que yo más utilizo:

Pero hay tantas como tiempo tengas para investigar online.

2. Mejora tu currículum

La formación es clave en nuestro currículum, eso es indudable, es esencial tener una buena base de conocimientos para poder desarrollar cualquier actividad.

Si lo que buscas es un certificado para completar tu currículum, debes saber que dependiendo del portal y de quién sea el proveedor del curso, podrás obtener un certificado gratuito o tendrás que comprarlo.

En mi caso, más allá de obtener un certificado, me interesan los conocimientos en sí de aquellas materias que puedan aportarme algo, por lo que considero que mejoraré mi currículum aprendiendo, que es lo más importante.

3. Te mantiene actualizado y al día

Realizar estos cursos, es una manera de seguir con la formación continua de forma gratuita. Quizás acabaste los estudios hace diez, quince o tan solo un par de años; los contenidos cambian y se actualizan y, a veces, aunque no nos guste, nos olvidamos de cosas.

Al igual que la vieja enciclopedia tenía sus versiones y debías consultar las más recientes, mantenernos al día es imprescindible. Con esta formación, podrás tener acceso a nuevas tendencias, teorías o incluso recordar contenidos que teníamos olvidados.

4. Aprenderás de otros compañeros

Aunque sean cursos online, estarás muy implicado con tus compañeros. Con los ejercicios P2P de algunas plataformas, deberás corregir los ejercicios de otros compañeros y ellos corregirán los tuyos.

La realización de actividades P2P, favorece que puedas encontrar multitud de maneras de resolver un ejercicio y aprender de ello.

5. Flexibilidad 

En casa, en la biblioteca o incluso en el metro, la flexibilidad de estos cursos es una de sus mayores ventajas.

Si bien, en aquellos cursos que tienen ejercicios, puedes tener un calendario preestablecido para ir al día con tus compañeros, son calendarios flexibles y muy accesibles en cuanto al tiempo requerido.

6. Practica idiomas

También supone una buena oportunidad para practicar idiomas, realizar cursos de universidades extranjeras en los que los profesores aporten material de audio o vídeo, es una oportunidad de escuchar diferentes acentos en personas reales que, además, hablan de temas de tu interés.

7. Mejora tu red de contactos

Como hemos visto, en estos cursos tendrás contacto con tus compañeros a través de las correcciones e incluso a través de los foros. Aprovecha la oportunidad para ampliar tu red de contactos.

Los cursos son voluntarios y si tus compañeros los realizan es porque están interesados en la materia, igual que tú, con lo cual es una buena oportunidad de conocer personas interesantes. Quizás sea una buena idea añadirlos a LinkedIn.

8. No olvides que tus hobbies también tienen cabida

Formarse no tiene porqué ser únicamente exclusivo del ámbito laboral, tus hobbies también pueden encontrar su espacio en esta formación online.

Si te interesa aprender nociones básicas de chino para tu próximo viaje, o eres un apasionado de la mitología, puedes encontrar cursos que se adapten a tus intereses en cada momento.

9. Mantiene tu motivación

Aprender cosas nuevas, leer contenidos interesantes, divertirse con materias que nos gustan. Además, siempre tienes contenidos sugeridos

10. Sigues creando la mejor versión de ti mismo

Esta es para mí es la mejor de las razones. Bien hayas decidido hacer cursos para mejorar tu faceta laboral o la personal, estarás trabajando tus habilidades y eso solo supone una cosa maravillosa: estarás creando tu mejor yo.

Aquí te dejo una imagen que resume todas estas razones:

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¿Y tú, participas regularmente en estos cursos? Me gustaría conocer tu experiencia y si tienes algunas razones más, también, cuéntamelo en los comentarios.

 

Human multitasking

¿Cuántas cosas crees que puedes hacer a la vez? ¿Eres de los que se define como multitarea?

El multitasking o multitarea (como suele traducirse al castellano) es un término asociado a la posibilidad de que un sistema ejecute múltiples procesos a la misma vez. Un término utilizado pare describir al software que, en el caso de personas, hay quienes están convencidos de que es posible extrapolar.

Los nuevos entornos de trabajos tan exigentes, exigen que ejerzamos el rol del human multitasking. Un simple ejemplo, la inmediatez en la respuesta de emails conlleva estar conectados continuamente y, a su vez, ello supone tener a nuestro organismo siempre alerta de las novedades que puedan requerir nuestra atención.

En nuestro día a día, hay momentos en los que podemos hablar por teléfono y apuntar unas notas, escribir un email mientras damos un recado a nuestro compañero y, una de las cosas que más requiere nuestra atención dividida, estar al tanto continuamente de nuestras redes. Y con ello, no solo me refiero a los emails que notifica nuestra bandeja de entrada, sino también a una conversación de whatsapp o aquellas notificaciones que tenemos en nuestro smartphone constantemente alertándonos de las actualizaciones.

Por eso, trabajamos teniendo activas las notificaciones de correo o de nuestro smartphone y, si tenemos la oportunidad, actualizamos continuamente. Pero son tantas las notificaciones que recibimos, que son incontables las veces que desviamos la atención de aquello en lo que realmente hemos de concentrarnos, que es nuestra tarea presente.

Y, por mucho que nos pese, se ha demostrado científicamente que tiene consecuencias negativas para nuestra capacidad de concentración y nuestra productividad que se ven reducidas. Cada vez son menos los minutos que podemos estar concentrados en una misma tarea, por ese estado de alerta en el que nos encontramos y una de las consecuencias es que nuestro nivel de ansiedad se incrementa.

Porque, en realidad, cuando creemos que estamos haciendo varias cosas a la vez, con cientos de emails en una pantalla y varios informes o varios documentos que tenemos que entregar en otra; estamos reduciendo nuestra productividad. Y eso es porque no nos damos cuenta de que al contrario de estar concentrados, estamos cambiando rápidamente de una tarea a la otra. No podemos mantener la concentración en varias cosas a la vez, lo que hacemos es conectar y desconectar nuestro cerebro a la tarea que estemos prestando atención en ese momento.

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El multitasking genera un gasto de energía enorme para nuestro cerebro.

Y todo ello, supone un sobreesfuerzo mental que genera un gasto de energía enorme para nuestro cerebro y, por eso, nos sentimos agotados después de haber estudiado o trabajado todo el día.

Para ver toda la información de lo que ocurre a nuestro cerebro con esta práctica, quería compartir con todos un artículo del neurocientífico Daniel J. Levitin en el que se explican científicamente las claves.

He aquí un extracto del texto “Why the modern world is bad for your brain?” del nombrado profesor Levitin en The Guardian:

[…] Asking the brain to shift attention from one activity to another causes the prefrontal cortex and striatum to burn up oxygenated glucose, the same fuel they need to stay on task. And the kind of rapid, continual shifting we do with multitasking causes the brain to burn through fuel so quickly that we feel exhausted and disoriented after even a short time. We’ve literally depleted the nutrients in our brain […]

Resulta, que agotamos los nutrientes de nuestro cerebro, incrementamos la ansiedad y los niveles de cortisol. Y, todo esto, por el simple hecho de querer hacer tareas simultáneamente. Algo a lo que parece que estamos acostumbrados pero que está causando efectos secundarios en nuestro organismo.

Además, aunque la creencia es la contraria, también a nivel organizacional se están reduciendo los niveles de productividad. Parece ser que estamos erróneamente convencidos de que podemos hacer varias cosas a la vez, porque nos hemos acostumbrado a ello y nuestro entorno nos requiere estar continuamente conectados, sin tener en cuenta las contraindicaciones.

Quizás valga la pena antes de empezar una tarea programar el tiempo adecuado y minimizar las interferencias. Tal vez, si es necesario recordar la diferencia entre lo que es importante y urgente, porque ser más selectivos sobre en qué tareas debemos concentrarnos es lo que nos hará realmente personas más eficientes.

 

¿Realmente es tan urgente?

« Suena el teléfono de la oficina mientras hablas por el móvil. De fondo rechista el email, tienes 83 mensajes sin leer en la bandeja de entrada y subiendo. Intentas seguir la conversación mientras piensas que ya son las 12 de la mañana y tan siquiera te has tomado un café. Tienes que tomar nota de las instrucciones que te dan mientras hablas, pero ¡dónde has puesto el boli! Busca un papel, intenta que la tinta salga, “¿podría repetirme el número de teléfono? Le llamaré lo antes posible” Cuelgas, sigue sonando el fijo pero cuando aciertas a descolgar ya han colgado… »

Quizás te veas reflejado en algún momento de tu jornada, sientes que las agujas del reloj no marcan a 60 segundos el minuto, sino que pueden haber acelerado misteriosamente y ahora el tiempo corre al doble de velocidad, solo treinta segundos por minuto, treinta minutos por hora y cuando te das cuenta ya se te ha ido el día.

Mientras, tú no has hecho nada más que apagar fuegos, cuál bombero al sonar de la campana… salvo que tú no te deslizas por una barra pareciendo un héroe, se te intuye detrás de todos esos papeles y anotaciones, pensándolo bien te asemejas más un antihéroe: despeinado, ojeroso y con mono de café.

Piensas… ¿y ahora qué? 

Tranquilo, todos hemos tenido algún momento de nuestra vida en la que diferenciar lo urgente de lo importante es complicado y echarle la culpa a la situación no nos da la solución. Por eso, aprender a diferenciar entre aquello que realmente requiere nuestra atención inmediata y aquello que puede esperar, nos puede facilitar mucho la gestión del tiempo.

Una de las herramientas que me parecen más sencillas para conocer lo que debo priorizar, es la Matriz de Eisenhower que representa gráficamente un sistema de clasificación de tareas.

La matriz diferencia entre tareas “Importantes” y “Urgentes” y, dependiendo en qué cuadrante esté, podremos tomar decisión de: hacerla inmediatamente, planificarla y hacerla en otro momento, delegarla (si es que podemos) o, simplemente,  desecharla.

Aquí la puedes ver gráficamente (en mi caso los colores también son significativos, pues de una manera más visual me facilitan la clasificación)

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Matriz de Eisenhower

De este modo, podremos observar que si el email que acabamos de recibir es muy importante pero su respuesta puede esperar a mañana, quizás podamos anotarlo en la agenda para no olvidarlo y decidir cuándo es el momento oportuno en el que podremos dedicar el tiempo necesario para contestarlo. Una buena planificación de tareas nos permitirá gestionar nuestro tiempo eficazmente y ser más productivos. Contestando a la pregunta inicial que planteaba, ¿realmente es tan urgente?

Yo llevo mi matriz anotada en la agenda, para cuando tengo un día de antihéroe poder consultarla y así decidir cómo priorizarlas. ¿Y tú? ¿Diferencias entre las tareas para decidir cuál afrontar primero? Me gustaría conocer tu experiencia.