Ética en el “negocio” del desempleo

Consigue una cuenta premium y sé el candidato destacado.

Posiciónate en los primeros lugares del ranking.

Contrátame, puedo ayudarte a conseguir trabajo de tu vida.

Me preocupa, mucho, y lo quiero expresar en este post el que hayamos llegado a la comercialización del desempleo con tanta naturalidad y sin ningún tapujo.

¿En qué momento ocurrió? ¿En qué momento empezó a parecernos normal cobrar a un desempleado por orientarle en el empleo? ¿Desde cuándo hemos mercantilizado el desempleo?

Cada día, mi cuenta de LinkedIn me recuerda que puedo hacerme Premium en el área de Carreras y puedo obtener todas estas ventajas ante la búsqueda de empleo:

  • Ser un candidato destacado: encabezar las listas de candidatos.
  • Ponerme en contacto con los responsables de contratación: según condicicones.
  • Ver una comparativa con el resto de solicitantes (véase únicamente de los procesos selectivos que se gestionan a través de su plataforma, no abundantes en mi área)

Muchas otras ventajas resumidas en este cuadro que facilitan en su página web:

20170727 Etica del desempleo
Fuente: LinkedIn

Cuanto menos, ¡resulta tentador!

Las últimas ofertas de empleo a las que te has inscrito tienen de media 986 inscritos más, con suerte tu estado pasará de “inscrito” a “leído” antes de “descartado”. Sin suerte, directamente serás descartado del proceso de forma casi automática. Eres vulnerable, y lo saben, atacan a tus puntos débiles para hacerte ver una creciente necesidad.

Te planteas que ser premium puede ser una buena alternativa pero, espera, el problema es que la cuota mensual a día de hoy es de 26,61€/mes (recomiendo verificar la cuota para cada país). Es probable que pagues menos de cuota telefónica, pero aún así estás desesperado tras muchos meses buscando empleo y ser premium es algo que crees que te puede ayudar.

Gracias a tu raciocinio, recapacitas ¿qué es más imprescindible: pagar el recibo del teléfono o la cuenta premium? Quizás sin teléfono no habrá reclutador que pueda contactarte, o sin tu conexión a internet no puedas mirar las ofertas de empleo de dicho portal. Afortunadamente, no caes en la tentación, no compras el paquete premium.

Llegada a este punto empiezo a recordar la cantidad de veces que he visto anuncios de Coaching sobre empleo para “conseguir tu trabajo ideal” y rebusco en la red. Como no quiero que este artículo se centre en los casos particulares de lo que ofrece cada uno, no pondré enlaces. Al rebuscar (podéis hacerlo todos) encuentro cientos de ofertas de profesionales que se ofrecen a ayudarte a crear el currículum perfecto. Las tarifas son tan amplias como el mercado, me sorprende que alguien pueda cobrarte entre 90€ y 150€ por ayudarte a revisar tu currículum, con el titular de ayudarte a buscar trabajo.

Simultáneamente, le comento a un amigo que estoy escribiendo este artículo, al argumentárle mis ideas, me dice que acaba de leer este artículo de Isabel Iglesias:  ¿Pagaría por que te buscasen trabajo? (blog que profúndamente recomiendo seguir tanto si estás como si no en búsqueda de empleo; ella descubre talento, nosotros hemos descubierto sensatez). Creo que podemos sacar muchas conclusiones de su artículo, no debemos pagar por nuestra empleabilidad, somos nosotros los reponsables de ella.

Por lo visto, hay sectores que utilizan el desempleo como un negocio del que se pretende sacar lucro, una mercantilización del desempleo lo podríamos llamar. Pero, ¿es ético este negocio? ¿Hasta que punto? Los desempleados queremos trabajar, formar parte de un tejido productivo sano en el que tengamos cabida todos con igualdad de condiciones, con posibilidades de crecer, de desarrollarnos y accediendo de una forma transparente.

Por eso he querido escribir estas líneas, porque no paro de sorprenderme de la cantidad de oferta que hay de personas y porales que, cual salvadores, se ofrecen a ayudarte a buscar empleo previo pago de unas determinadas cantidades monetarias. Aseguran tener la receta para solucionar el problema de tu empleabilidad, sin importar la ética. Sin importar que tras el negocio de esa orientación, hay una persona con ilusiones, con objetivos profesionales y una situación personal delicada.

¿Es que ya nos hemos acostumbrado al “todo vale”? Quizás sí, pero yo sigo teniendo esperanzas de que no sea así…

Me preocupa la comercialización del desempleo, la falta de ética y de cómo enriquecerse de la necesidad sin ningún tapujo.

En un próximo artículo, me gustaría hablar de la orientación profesional que he recibido a través del Servicio Público de Empleo, tanto directa como indirectamente, a través de los cursos o agencias a los que me han derivado. Si bien no resulta un negocio en el que directamente se pida dinero al desempleado, es verdad que es un negocio en el que se derivan muchos recursos públicos y cuyos servicios son cuestionables. Desde mi experiencia, tratan a todos los perfiles de la misma manera y la subjetividad es tan grande como el descontrol.

Pero este tema, lo trataré con calma en un próximo post porque creo que dará para mucho, mucho…

Me gustaría conocer tu opinión, ¿has utilizado alguna vez un servicio premium, VIP o similar de algún portal de empleo? ¿has utilizado los servicios de alguien que prometió buscarte empleo? Sería interesante conocer tu experiencia para ver una visión alternativa.

 

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3 thoughts on “Ética en el “negocio” del desempleo

  1. Gracias por tu reflexión. No he tenido que hacer uso de estas “ayudas” y “servicios” especializados porque tengo la suerte de tener un trabajo estable. Aún así, llevo observando este tema desde hace mucho tiempo y siempre me ha llamado la atención como aparecen un montón de “servicios” cuando las cosas van mal, especialmente desde el inicio de la crisis. En muchos casos los veo muy poco éticos, teniendo en cuenta los precios abusivos que cobran a personas que por su situación ya no disponen de muchos medios. Me parecen más bien oportunistas.

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    1. Andreas, estoy completamente de acuerdo contigo, es oportunismo. Es cierto que, cuando uno está en una situación crítica, se plantea determinadas alternativas que antes tan siquiera hubiera contemplado. Hay quienes ven en esa “debilidad” una oportunidad de negocio sin importar la ética. Cuando eso ocurre es que no vamos muy bien. Gracias por tu comentario, ¡un saludo!

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