Voluntariado para mejorar personal y profesionalmente

Además, de la importancia social que tiene el hecho de que emplees parte de tu tiempo libre en colaborar con acciones de voluntariado, el voluntariado es también una oportunidad para tener una mejora personal y profesional. Sí, aunque suene extraño, cuando realizas un voluntariado también estás desarrollando herramientas que puedes aplicar a tu proyecto laboral. ¿Quieres saber qué beneficios he obtenido yo?

Para ponerte en situación, este año he participado en un proyecto de voluntariado que no tenía relación directa con mi proyecto laboral, pero que ha supuesto una gran experiencia para mí tanto personal como profesionalmente. Por eso, voy a contarte los beneficios que ha tenido para mí participar en acciones de voluntariado:

He ampliado miras: al introducirme en un entorno diferente al habitual, me ha permitido conocer nuevas perspectivas, nuevas formas de enfocar los proyectos y nuevos estilos de vida. Además, he aprendido a ser más tolerante y darme cuenta de que hay tantas visiones diferentes como individuos en el planeta.

Conocí gente y lugares nuevos: al salir de mi entorno habitual, conocí muchas personas nuevas con diferentes culturas. La integración de culturas es uno de las mejores experiencias que he vivido. Trabajar en una oficina con personas de más de quince nacionalidades y ver cómo te enseñan a cada minuto que todos somos iguales, independientemente de en qué país hayamos nacido, qué religión seguimos o, siguiendo el punto de vista laboral, qué puesto ocupamos en nuestra empresa.

Mejoré mis conocimientos: en mi caso, conocimiento del idioma ya que realicé el voluntariado en un país extranjero. Es una forma práctica de mejorar tu nivel, de conocer nuevas expresiones que no enseñan los libros y, sobre todo, de practicar conversación.

Agudicé la creatividad: al estar en un entorno con recursos limitados puedes observar cómo el ingenio y las ganas de mejorar son los padres de la creatividad.

Amplié mi red de contactos: cada viaje, cada nueva oportunidad de conocer gente es una oportunidad más para mejorar tu red de contactos, para generar relaciones y establecer vínculos con nuevos sectores.

En definitiva, con un voluntariado adquieres herramientas nuevas, competencias nuevas, aptitudes y sobre todo mantienes una actitud abierta a lo nuevo. Para mí, una experiencia 100% recomendable, importante para el desarrollo personal y profesional con beneficios directos y visibles. Sin mencionar, lo importante que es lo aportas tú a esas organizaciones, que es tan valioso como cada minuto de tiempo que dedicaste a la labor.

 

¿Y tu, has participado en algún proyecto de voluntariado? ¿Crees que has obtenido herramientas que puedas aplicar a tu proyecto laboral? Me gustaría conocer tu experiencia y tu opinión.

¿Realmente es tan urgente?

« Suena el teléfono de la oficina mientras hablas por el móvil. De fondo rechista el email, tienes 83 mensajes sin leer en la bandeja de entrada y subiendo. Intentas seguir la conversación mientras piensas que ya son las 12 de la mañana y tan siquiera te has tomado un café. Tienes que tomar nota de las instrucciones que te dan mientras hablas, pero ¡dónde has puesto el boli! Busca un papel, intenta que la tinta salga, “¿podría repetirme el número de teléfono? Le llamaré lo antes posible” Cuelgas, sigue sonando el fijo pero cuando aciertas a descolgar ya han colgado… »

Quizás te veas reflejado en algún momento de tu jornada, sientes que las agujas del reloj no marcan a 60 segundos el minuto, sino que pueden haber acelerado misteriosamente y ahora el tiempo corre al doble de velocidad, solo treinta segundos por minuto, treinta minutos por hora y cuando te das cuenta ya se te ha ido el día.

Mientras, tú no has hecho nada más que apagar fuegos, cuál bombero al sonar de la campana… salvo que tú no te deslizas por una barra pareciendo un héroe, se te intuye detrás de todos esos papeles y anotaciones, pensándolo bien te asemejas más un antihéroe: despeinado, ojeroso y con mono de café.

Piensas… ¿y ahora qué? 

Tranquilo, todos hemos tenido algún momento de nuestra vida en la que diferenciar lo urgente de lo importante es complicado y echarle la culpa a la situación no nos da la solución. Por eso, aprender a diferenciar entre aquello que realmente requiere nuestra atención inmediata y aquello que puede esperar, nos puede facilitar mucho la gestión del tiempo.

Una de las herramientas que me parecen más sencillas para conocer lo que debo priorizar, es la Matriz de Eisenhower que representa gráficamente un sistema de clasificación de tareas.

La matriz diferencia entre tareas “Importantes” y “Urgentes” y, dependiendo en qué cuadrante esté, podremos tomar decisión de: hacerla inmediatamente, planificarla y hacerla en otro momento, delegarla (si es que podemos) o, simplemente,  desecharla.

Aquí la puedes ver gráficamente (en mi caso los colores también son significativos, pues de una manera más visual me facilitan la clasificación)

Urgente e importante.jpg
Matriz de Eisenhower

De este modo, podremos observar que si el email que acabamos de recibir es muy importante pero su respuesta puede esperar a mañana, quizás podamos anotarlo en la agenda para no olvidarlo y decidir cuándo es el momento oportuno en el que podremos dedicar el tiempo necesario para contestarlo. Una buena planificación de tareas nos permitirá gestionar nuestro tiempo eficazmente y ser más productivos. Contestando a la pregunta inicial que planteaba, ¿realmente es tan urgente?

Yo llevo mi matriz anotada en la agenda, para cuando tengo un día de antihéroe poder consultarla y así decidir cómo priorizarlas. ¿Y tú? ¿Diferencias entre las tareas para decidir cuál afrontar primero? Me gustaría conocer tu experiencia.