Llegar a M.A.R.T.E.

  1. MARTE: el cuarto planeta del Sistema Solar.
  2. MARTE: película de Ridley Scott protagonizada por Matt Damon.
  3. MARTE: el día después del lunes (rrrrredoble de tambores para el chiste malo del día).
  4. MARTE: acrónimo que nos dice los requisitos que tienen que cumplir nuestros objetivos.

Después leer las definiciones y teniendo en cuenta la temática de este blog, voy a centrarme en hablar de la última de ellas, es decir, cuáles son las características que deben reunir nuestros objetivos para que sean útiles. Se trata de una regla nemotécnica que nos permite recordar esas características cuando estemos estableciendo dichos objetivos.

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Como vemos, las 5 letras de la palabra nos dan estas pistas:

  • Medibles: que podamos cuantificarlos, de este modo podremos saber el porcentaje de consecución.
  • Alcanzables: los objetivos deben ser realistas, un objetivo inalcanzable puede mermar nuestra motivación.
  • Retadores: que nos supongan una motivación para trabajar y alcanzarlos.
  • Tiempo: que tenga en cuenta la variable tiempo: con plazos, fecha de inicio, fecha límite… puede ser interesante tener una línea del tiempo, de manera que podamos reflejar cada hito conseguido.
  • Específicos: detallados, con suficiente información para que tanto nosotros como una persona externa sepa qué es lo que queremos conseguir.

Aplicar estas 5 condiciones a nuestros objetivos nos situará en el plano realista y podremos empezar las acciones para conseguirlos.

La palabra M.A.R.T.E. es una adaptación de la regla en inglés, que originariamente se llama S.M.A.R.T.:

  • Specific
  • Measurable
  • Attainable
  • Realistic
  • Time-bound

SMART significa inteligente, elegante, con lo cual también es una buena técnica nemotécnica acordarte de cómo tus objetivos deberían ser.

Ambos acrónimos son muy interesantes, nos dan las pistas para que no divaguemos y nos encontremos con unos objetivos casi tan difíciles de conseguir como de llegar al planeta rojo.

Y tú, ¿has comprobado si tus objetivos cumplen la regla M.A.R.T.E.? Me gustaría conocer tu experiencia a la hora de establecer objetivos.

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Preparada, lista… ¡Salta!

Un salto no es solamente físico, no es solamente una foto, es un cambio de actitud, el deseo de mejorar siempre.

Hoy he estado recordando esta foto de 2015. Fue tras un viaje de más de 6000 kilómetros, esperando para otros dos vuelos que me traían de regreso a casa después una aventura extraordinaria. Con el cansancio de tres semanas en ruta, tras haber caminado kilómetros, alcanzado altas cotas y tras despojarme del peso de mis botas: salté, salté lo más alto que pude en aquel precioso amanecer en Miami Beach.

Durante nuestra vida, tanto personal como laboral, hay ocasiones en las que consideramos que hemos conseguido nuestros objetivos y entramos en un estado de comodidad en la que la rutina se apodera de nosotros sin darnos cuenta. Nos dejamos llevar por la corriente y la rapidez de nuestras vidas, sin escuchar el minutero del reloj. Ese tic tac que avanza, la banda sonora que nos recuerda lo rápido que pasa la vida por nosotros, muchas veces sin que nosotros pasemos por ella.

Por eso, cuando veo esta foto me doy cuenta de que salté físicamente, sí, lo hice. Pero también salté hacia mi futuro, que estaba y está lleno de oportunidades.

Porque al saltar dejé mis miedos en el suelo y me di cuenta de que la actitud hacia el salto es lo que me permitiría cambiar mi presente y mi futuro; ni el cansancio, ni lo largo del camino me impidieron saltar, la actitud los venció.

Así que, cuando creas que hayas alcanzado tu objetivo: no te pares, nunca has llegado a lo más alto ni has dado el último salto.

Recíclate, conoce gente, lee todo lo que puedas, escucha música, cuídate y cuida tu entorno. Y continúa, continúa evolucionando. Continúa tu camino contigo mismo, porque nunca sabes cuándo vas a tener que dar un nuevo salto, ni lo alto que será.

Siempre preparada para saltar.

 

Sobre la fotografía:
Licencia de Creative Commons
Este obra cuyo autor es Patricia Rodríguez está bajo una licencia de Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional de Creative Commons.

¿Qué tal si hablamos de personas?

RRHH vs Personas

El término Recursos Humanos forma parte de nuestro día a día. Las universidades ofrecen Grados en Relaciones Laborales y Recursos Humanos, Másteres en Gestión de Recursos Humanos; las empresas cuentan con Departamentos de Recursos Humanos, técnicos de Recursos Humanos en sus filas; son muchas las ocasiones en las que se aplica este término y, casi todos, estamos acostumbrados a utilizarlo.

Si observamos la definición de recurso emitida por la R.A.E.:

7.m.pl.  Conjunto de elementos disponibles para resolver una necesidad o llevar a cabo una empresa. Recursos naturales, hidráulicos, forestales, económicos, humanos.

Sin embargo, las personas son algo más complejo que un recurso, es un sujeto de derecho, supuesto inteligente, con capacidad, disposición y prudencia. Entonces, ¿por qué incluir dentro de la misma clasificación los recursos económicos que las personas que trabajan en una organización?

Desde hace unos años, las nuevas tendencias de la gestión de los conocidos RRHH se mueven hacia una nueva nomenclatura: gestión de personas y del talento.

Las razones son varias:

Por un lado, cuando hablamos de políticas de RRHH no estamos teniendo en cuenta el desarrollo personal, sino que, principalmente, aplicamos políticas generalistas para atender a todos los que forman parte de una organización.

human-1562837_640No obstante, cuando hablamos de personas, hablamos de colaboradores y de talento.

Tener en cuenta las personas nos hace crear un ambiente de confianza en el que se escuchan las necesidades y objetivos de cada uno, así como sus deseos y metas. Por eso, hablar de Gestión de Personas implica mucho más que la Gestión de RRHH, implica hablar de liderar personas, tener en cuenta sus competencias y sus motivaciones.

Al considerar las necesidades y motivaciones de cada una de las personas que forman parte de una organización, podemos gestionar las competencias, esto es, ver cómo se pueden desarrollar para conseguir los objetivos. Por eso, tienen tanta importancia las evaluaciones de desempeño porque las personas poseen esas competencias que pueden desarrollarse y también pueden adquirir otras nuevas, porque cada una de ellas tiene potencial de mejora.

Es un enfoque en el que se tiene en cuenta que gracias a las personas se genera ventaja competitiva en las empresas, porque aportan sus conocimientos y esfuerzo día a día.

Las políticas de gestión de personas tienen en cuenta la formación, el desarrollo, una política de promoción y retribución justas, entre tantas, porque suponen considerar que las personas no son recursos en sí, sino que las personas son ricas en recursos y por ello las organizaciones crecen y consiguen sus objetivos.

Me gustaría conocer tu experiencia, ¿en tu entorno se habla de Recursos Humanos o de Personas

 

 

 

La Atención Plena, recursos.

Ahora que ya sabemos en qué consiste el Mindfulness o Atención Plena, en este post me gustaría dejarte algunos tips y recursos que para mí han sido muy útiles.

Si te has decidido a practicar, aquí uno de los recursos que para mí fueron más útiles en mis comienzos con el minfulness. Te recomiendo pasar por el  canal en Youtube de Vicente Simón, en el que puedes escuchar sus meditaciones guiadas y son una muy buena manera de comenzar.Vicente Simón es fundador y presidente honorífico de la Asociación Española de Mindfulness, es uno de los promotores de la introducción de la atención plena en el ámbito personal y profesional, tal y como podemos leer en su biografía.

Pero si prefieres tener tu soporte físico, aquí te dejo una recomendación, el libro: Mindfulness para principiantes del Dr. Kabat-Zinn.

Algunas de las prácticas de esta meditación pueden consistir en tratar de mantener siempre la concentración en un soporte durante un tiempo preestablecido. Con la práctica, te darás cuenta de las veces que pierdes la concentración y ser conscientes de ello, es también parte de la práctica que, al final, te ayudará a estar más presente en el aquí y ahora.

Por otro lado, debes saber que hay practicas formales de meditación que requieren de un tiempo y forma determinados;  y otras informales que puedes practicar en tu vida cotidiana.

Por ejemplo, uno de los recursos en los que concentrarte puede ser tu respiración, sin juzgarla, simplemente observando cómo el aire entra y sale. Es una actividad que parece sencilla, pero seguir concentrado únicamente en tu respiración requiere de práctica y entrenamiento.

Otro ejemplo de recurso donde mantener tu atención es el “soporte visual“. Por ejemplo, estar durante varios minutos concentrado en una vela, sin juzgarla, estando atento a ella por ese tiempo preestablecido.

Pero es que hay infinidad de ocasiones en las que puedes practicar, no descartes ninguna. Y activa el Modo Consciente. Por ejemplo: darte una ducha en modo consciente, no simplemente porque sea un hábito y corresponda hacerlo antes de ir al trabajo; sino que es una oportunidad para desarrollar la atención plena. Sentir la temperatura del agua, escuchar como cae, el olor del jabón, la suavidad de tu piel, mil y un estímulos hay en una ducha que pueden hacernos estar concentrados en ella. ¿Cuántas veces has sido consciente de la ducha? ¿Te ocurre estar inmerso en tus pensamientos, pensando en qué ropa te pondrás, dónde has aparcado el coche o qué tal irá la reunión de las 10? Date una oportunidad de sentir esa ducha.

Otra idea, para que te sea más sencillo es empezar por meditaciones para niños, que se caracterizan por ser más cortas y amenas. No requieren que reserves tanto tiempo para ello y podrás empezar en la práctica.

No te preocupes si al principio no logras mantener tu atención, no lo juzgues, se trata de un ejercicio de observación que como todo, requiere su entrenamiento.

Cada uno al final busca sus estrategias y las técnicas que más le convienen. Con este post y el de la semana pasada he querido reunir mis truquitos para compartirlos con vosotros, ahora cada uno recorrerá el camino que haya elegido.

¿Y tú, has practicado alguna vez Mindfulness o algún otro tipo de meditación? Te animo a practicar estas meditaciones y que me cuentes qué tal te han ido, o si ya practicas el mindfulness me gustaría saber si también lo aplicas en tu trabajo.